Ayer a la edad de 79 años murió en esta ciudad de Monterrey el empresario e inversionista don Bernardo Garza Sada. Sus padres fueron don Roberto Garza Sada y doña Margarita Sada de Garza. Casado con doña Silvia de la Fuente de Garza, fina dama. Ambos procrearon tres hijos: Silvia, Bernardo y María Eugenia.
Pertenecía a una estirpe de emprendedores: su abuelo paterno era don Isaac Garza, cofundador de la Cervecería Cuauhtémoc; sus tíos paternos, don Isaac y don Eugenio Garza Sada; sus hermanos Dionisio -ya fallecido- Roberto, Armando y Márgara.
Trabajo y ahorro fue lo que vivió en su casa y con los más próximos el niño y luego joven Bernardo. Hizo los primeros estudios en el Colegio Franco Mexicano, donde algunos de sus compañeros fueron: Francisco Garza González, Jesús Llaguno Farías, Gerardo y Alberto Zambrano Sada y Eugenio Zorrilla. Luego continuó sus estudios en Estados Unidos e ingresó al Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), donde se graduó de ingeniero.
A su regreso de la Unión Americana ingresó a las empresas familiares y allí desarrolló una callada, pero efectiva labor, aprendiendo de sus mayores. A la muerte de su tío Eugenio Garza Sada en 1973, el llamado Grupo Industrial se dividió en FEMSA y Alfa. Sus primos Garza Lagüera quedaron al frente del primero y los hermanos Garza Sada, al frente del segundo, nombrando como cabeza al ingeniero Bernardo.
Entonces, Alfa estaba constituido básicamente por Hojalata y Lámina, Empaques de Cartón Titán, Nylon de México y Polioles. Supo darles impulso y diversificó los negocios para entrar en turismo, alimentos, televisión y otros campos de inversión.
Le tocó ser de los fundadores del Consejo Coordinador Empresarial, junto con su primo Andrés Marcelo Sada, y hacer frente al ataque echeverrista de invasión de tierras en los valles del Yaqui y del Mayo.
Con gran maestría, don Bernardo Garza Sada supo sortear las crisis de 1982 y 1986, las que pusieron al Grupo Alfa en una situación muy difícil, de la cual salió airosa la corporación gracias al apoyo del gobierno federal y a las medidas autocorrectivas que el propio grupo empresarial se aplicó.
El liderazgo de este empresario fue ejemplar. Supo manejarse muy bien con el Gobierno, sin caer en complacencias y sumisión. Era hombre de acción y de pocas palabras. Y supo rodearse en las empresas que dirigió y en el propio grupo que encabezó, de hombres y mujeres de gran talento.
Con alto sentido de la responsabilidad social creó Nova de Monterrey, con su conjunto de canchas, aulas, comedor, teatro, biblioteca, alberca y muchas instalaciones más, al igual que la clínica Nova, la que hasta la fecha mantiene un elevado nivel de calidad en el servicio médico. Igualmente, el Planetario Alfa fue inaugurado por él.
Garza Sada, igualmente, fue directivo del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios; consejero de muchísimas instituciones bancarias, industriales y de servicios; y perteneció a diversas organizaciones empresariales y sociales tanto del país como del extranjero.
En 1994 cedió el mando del grupo a su sobrino Dionisio Garza Medina. Supo, pues, retirarse a tiempo y hacerlo con la discreción y elegancia que lo caracterizaron.
Quedan su ejemplo y sus obras.