Bares, ¿en el apellido llevas la cruz?
Pero más bien en el nombre y estoy hablando de Anónimo, el personaje, aclaro.
¿Tú también querías ser como Bukowski?
No, yo a Bukowski me lo encontré después de decidir ser lo que quería ser. Ya traía un rollo definido antes de que él se apareciera.
¿Por qué tu generación odia a José Agustín y la llamada literatura de la onda?
Yo no lo odio. Sé que todos reniegan de él, pero al mismo tiempo todos le deben mucho. Dicen que no, pero le deben.
¿Tú reconoces deuda alguna con José Agustín?
Me hizo ver que podía escribir. Nada más. Mi generación es cruel e hipócrita en ese sentido, porque todos lo leyeron y de seguro que igual se emocionaron.
¿Aceptas que eres un adolescente tardío?
Sí, sí, sí, ¿y por qué no? No pasa nada, ¿quién no lo es? Habemos tantos, como por ejemplo… No, no, no. No voy a decir nombres.
Uno sólo. No pasa nada. Le exigimos nombres a Felipe Calderón y no nos aventuramos a nombrar a uno.
Ahí está, ahí está. Acabas de nombrar a uno: en la política, Felipe Calderón es el clásico adolescente tardío.
El que existan editoriales como Nitro/Press, ¿a qué obedece?
A que las distribuidoras no hacen su trabajo, a que las editoriales están cerradas por grupitos de amigos pese a que afuera hay gente que está haciendo cosas chingonas que se quedan inéditas.
¿El asumirte como escritor malo no es una trampa?
No, porque el tipo tiene un chingo de cosas que decir y finalmente las dice bajo esa pequeña estratagema y así termina dándole en la madre a un montón de cosas.
¿Alguna vez quisiste, soñaste, con ser un escritor estelar?
No realmente. Fíjate que para mí la literatura la compone el binomio escritor-lector. Y en medio se ha metido un edificio burocrático de críticos, editores, reseñistas y un montón de gente que cree que ellos son los importantes y no es cierto. Los importantes son el güey que va a echar a andar la rueda y el que consigue que acabe su recorrido, el lector.
¿Y en medio?
Hay críticos, editores, que no digo que algunos no sean excelentes, pero hay otros que no deja de ser unos oportunistas, que sólo mueven los hilos a su conveniencia.
Por lo visto no crees en la máxima “talento mata carita”
No dudo que haya casos. Pero también sé que en México un buen conecte mata carita, talento y lo que me digas.
¿El conecte es la base de la sociedad (literaria)?
Parece y, por desgracia, el conecte muchas veces significa lambisconería. Eso es lo que es más cabrón. O sea, yo puedo ser primo de fulanito, pero cuando no lo soy, me lo tengo que ganar haciendo cosas imposibles.
¿Y a poco es tan malo ser lambiscón? ¿El fin no justifica los medios?
No, yo no. Hay cosas que son indecibles para un caballero.
¿Qué intenta Anónimo?
Quiere encontrar un lenguaje para decir lo que piensa. El tipo tiene el humor, el punto de vista que tenemos como sociedad y que la mayoría de los escritores ignora o supone. No quiere un lenguaje falso, un lenguaje impostado.
¿Blog sinónimo de bluff?
En algunos casos sí, en el mío aún no.
¿Lo del tequila malo que se está dando en esta presentación (Cabrito reposado, ¡yaaagg!) tiene que ver con el escritor malo?
Sí, o sea. Es un escritor malo y por lo tanto es pobre también. No puede dar Don Julio porque eso habría implicado hacer una edición más chafa y se le dio prioridad a los libros.
¿Qué es ser irreverente? ¿Lo eres?
No sé, pero lo cierto es que vivimos en un país demasiado apegado a las formas. Un país que prefiere sacrificar el contenido sobre la forma y que es capaz de que, mientras las apariencias estén bien, no importa que por atrás se esté pudriendo. En ese sentido el escritor malo va en sentido inverso: no me importa si mis formas son malas, como el contenido en sí.
¿Qué esperas de la vida?
Esteee. Me gustaría que hubiera gente que disfrute de mis libros. Estuve hace poco en San Miguel de Allende y había mucho ánimo con mi obra entre estudiantes de prepa y universidad.
¿Ése es tu mercado?
No lo sé, pero sé que también gente mayor se ha emocionado. Aunque tiene que ver con algo más allá que el mercado. Tiene que ver con lo que estás diciendo y cuánta gente está en posibilidades de disfrutarlo.
Mauricio Bares, Apuntes de un escritor malo, Editorial Nitro/Press, octubre 2009.