El pequeño pueblo de Hidalgo se reactivó.
Las fachadas de las casas estaban recién pintadas.
Las calles pavimentadas.
Y la Plaza Principal con toda la parafernalia que conlleva la realización de un informe gubernamental:
templete, pantallas, sonido y un mar de gente –entre invitados especiales, funcionarios de primero, segundo y tercer nivel, periodistas, gobernadores, técnicos y policías estatales- recibió por primera vez a un Secretario de Gobierno Fernando Gómez Mont, a siete gobernadores, a los integrantes del Congreso del Estado y al gabinete coahuilense en pleno.
La ropa sencilla se mezcló con Prada, el olor a jabón con Chanel y así la Plaza se convirtió en pasarela, además de campo para la oratoria y finalmente en un gran salón de baile, cuando el grupo Pesado, cerró el cuarto informe de actividades.
A las 12:00 en punto arrancó la lectura de datos y el Gobernador Humberto Moreira Valdés fue hilvanando el monto de la inversión con la participación de los gobiernos municipales.
En todos, ponderó la obra pública, puentes, hospitales, el apoyo a la educación y anunció nuevas obras públicas.
A cada momento, pedía que el presidente municipal en turno se levantara y cuando llegó con José Ángel Pérez Hernández, el alcalde de Torreón, dijo que habían superado sus diferencias –la controversia constitucional por la integración de una Secretaría de Desarrollo Regional en La Laguna- y que gracias a ello pudieron concretar más de 16 obras públicas.
Con el resto de los alcaldes adoptó un tono jocoso.
Por ejemplo, con el edil de Arteaga, en donde dijo los habitantes son “orejones”, como él mismo, porque “de ahí proceden mis orígenes”.
En tanto, los helicópteros sobrevolaban la zona.
El acceso se hacía cada vez más restringido y algunos invitados, un tanto desesperados, aseguraban a quienes controlaban el ingreso que sólo habían recibido la invitación, pero que ahí les entregarían el pase.
Ni así, hasta que alguien de los organizadores les franqueaba el paso.
Entre los personajes que se llevaron los reflectores, destacó el Secretario de Gobierno Gómez Mont y la presidenta nacional del PRI, Beatriz Paredes, quienes no dejaron de conversar y sonreír.
El que se llevó los aplausos fue el actor Ernesto Laguardia, de quien Moreira precisó: es la imagen de nuestro estado; a la infaltable Carmen Salinas y a Celso Piña.
Los datos se fueron apagando, los aplausos también.
Y al final Moreira invitó a la verbena y a la comida, todo ambientado con la música de Pesado.
Por ahí, el profe no se resistió a bailar y sacó a su esposa Vanessa.
Y al son de la música norteña, un sonriente Moreira agradeció una vez más a la gente que lo ha seguido.
Estaba feliz.
No era para menos.