La falta de empleo, los elevados costos para acceder a la educación media y superior así como la actual crisis económica que prevalece en el país, son situaciones que han provocado que jóvenes entre 15 y 23 años busquen en la venta de drogas una forma para vivir.
Al dedicarse a esta actividad, la mayoría de ellos se convierten en adictos, adquieren deudas que no pueden pagar y terminan por cometer otros delitos o crímenes, señaló el director general del área de Inteligencia e Investigación de la Agencia de Seguridad Estatal (ASE), Gerardo García Benavente.
De 2007 a la fecha, los operativos realizados por esta corporación han
concluido con la detención de 741 personas que vendían droga al menudeo en municipios de la entidad.
Un 40 por ciento de los asegurados está dentro de un rango de edad que va de los 15 a los 23 años.
“Hemos detectado este problema principalmente entre los jóvenes, son chavos que se quedaron sin estudiar y alguien les ofrece vender droga para ganarse un porcentaje de las ganancias, muchos rechazan la oferta pero otros aceptan cuando les hacen uno o más ofrecimientos”.
Gerardo García aseguró que al principio parece un trabajo sencillo, pero poco a poco los narcomenudistas comienzan a adoptar un estilo de vida delincuencial, conocen más gente; hacen sus propios círculos y por lo general son usuarios de los psicotrópicos.
“Llegan a terminarse todo lo que tenían para vender y después los ‘jefes’ les piden el dinero o la mercancía y, al no tener nada, comienzan a delinquir para pagar sus deudas ya que no no le pueden decir la verdad a sus parientes”.
Los delitos que cometen con mayor recurrencia están ligados con asalto a mano armada, robo de autopartes, de vehículos y a casa habitación.
Para el funcionario, este delito es muy difícil de frenar pues los distribuidores de estupefacientes surten su mercancía en motocicletas, a pie, a bordo de un taxi, en bicicleta o establecidos en algún lugar que sólo pocos conocen.
“No tenemos el personal suficiente para que se queden vigilando una sola área, además, qué tal si ese día no fueron ahí o vieron una patrulla cerca y se alejaron… Cambian mucho sus movimientos”.
Detalló que la ASE cuenta con un grupo especializado para atacar este ilícito y que los uniformados que forman parte de él, trabajan como policías encubiertos.
El departamento de Inteligencia e Investigación atiende un promedio de 40 denuncias al día que están ligadas a esta actividad.