El debate sobre la construcción de la Villa Panamericana y del estadio de atletismo han generado que los tapatíos y los jaliscienses no se sientan involucrados con la “alegría” que debe representar organizar los Juegos Panamericanos en 2011, admitió ayer el gobernador Emilio González Márquez.
Por ello, entrevistado durante la Asamblea de la Organización Deportiva Panamericana (Odepa) que concluyó con la elección de Toronto, Canadá, como sede de 2015 (ver la página 10 de La Afición), el mandatario jalisciense anunció que, un año antes del certamen, habrá una campaña de socialización para que todos los habitantes se conviertan en “anfitriones”.
“Yo creo que el enfoque que se le ha dado a los Panamericanos —como casi todos los temas que tenemos en Jalisco— es de discusión. Lo que tiene que pasar es que concluyan las discusiones y pasemos a la acción. Los Juegos Panamericanos en Guadalajara fueron concebidos como la fiesta del deporte y la fiesta de todos en Guadalajara”, expresó.
González Márquez señaló que las competencias panamericanas “traerán mucho bien a nuestra ciudad”, pero la gente “debe creérsela [...] Yo sí lo creo, por eso lo empujo. Hay algunos pocos que no lo creen y que quieren lucrar con este tema y que hacen ruido. Yo lo que propongo es que dejemos de lado el ruido”, manifestó.
A pregunta expresa, aseguró que el gobierno estatal no aportará dinero para la construcción de la Villa y subrayó que el tema de la construcción del paso a desnivel que debe costear el empresario Jorge Vergara, en las cercanías de la sede panamericana, le atañe al Ayuntamiento de Zapopan, por lo que él no lo va a abordar.
El gobernador llegó al hotel Hilton poco después de las 8:00 am para dar la bienvenida a los presidentes de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, y de Perú, Alan García Pérez, con quienes sostuvo breves diálogos a puerta cerrada sobre los Juegos Panamericanos.
Quien llegó antes fue el ex alcalde de Tlajomulco Andrés Zermeño, quien hizo guardia más de una hora para saludar al mandatario colombiano, a quien conoce desde hace 25 años porque compró unos caballos a la familia Zermeño en aquella fecha. El ex alcalde le entregó un ajuar para caballo: una artesanía elaborada en Tlajomulco que incluye bozal, riendas y una cuarta.
Consultado en torno a los problemas que tuvo Guadalajara con la Villa Panamericana, Álvaro Uribe planteó que, para Bogotá, eso no habría sido problema, pues su legislación permite declarar un terreno de utilidad pública, proceder a una negociación directa con avalúos que tiene el estado o realizar una expropiación de manera ágil.
Sobre el mismo tema, el alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, opinó que algunas ciudades ofrecen infraestructura “con el objetivo de ganar prestigio y, sobre todo, hacerse de unas competencias; posteriormente tienen algunas dificultades”.