Tal parece que para algunos habitantes del municipio de San Pedro les es más fácil mutilar árboles que barrer de las calles las hojas que se desprenden.
Y es que está práctica se ha vuelto tan común en algunas colonias sampetrinas que el problema comienza a tener estragos ecológicos irreversibles, al menos es lo que asegura Cosijoopii Montero, presidente de reforestación extrema, una organización no gubernamental interezada en la ecología.
“En San Pedro y en general en otros municipios lo que hacen con los árboles no es una poda sino una mutilación, ya que las plantas son sometidas a una destrucción atroz lo que conlleva a que no puedan recuperarse jamás”, aseguro Montero.
Generalmente las podas excesivas y mutilaciones se realizan con la finalidad de detener el crecimiento desmedido del árbol y la raíz, sin embargo son efectuadas por personas inexpertas que cortan el cien por ciento de su follaje y sus ramas principales, por lo que el árbol tiene una gran probabilidad de morir.
Según el ambientalista, lo ideal es que la ciudadanía se informe y recurra a los expertos en poda ya que un recorte de follaje no debe sobrepasar más del 30 por ciento; si esto sucede, asegura, esta mutilación se convierte en un delito, mismo que está contemplado en los reglamentos de ecología y cuyas sanciones van desde penas económicas hasta la cárcel.
Para tratar de erradicar el problema, Cosijoopii dice que el municipio de San Pedro ya está tomando cartas en el asunto y ha establecido un programa que certifica arbolistas, es decir, personas que realicen la poda urbana de manera correcta y sin dañar los árboles.