Cary Stayner nació (1961) y creció en Merced, California. Su adolescencia y parte de su juventud estuvo marcada por el rapto, en 1972, de su hermano menor, Steven, en manos de un brutal pedófilo llamado Kenneth Parnell. Durante siete años, nadie tuvo noticias del niño, y Cary siempre guardó resentimiento contra sus padres, que, de acuerdo con su punto de vista, hicieron muy poco por buscar y recuperar al menor. Finalmente, el hermano pudo escapar de su captor y regresó a casa en 1980.
Nueve años después, Steven Stayner murió en un accidente de motocicleta. En este contexto de tragedias, un tío con el que Cary estaba viviendo fue asesinado.
Aparentemente, el tiempo curó las heridas de Cary Stayner, quien durante sus estudios destacó en el arte y se interesó en la vida al lado de la naturaleza, por lo que viajaba frecuentemente a Yosemite, donde terminó por asentarse. Pese a todo, la tranquilidad que reflejaba sólo era un espejismo, ya que en 1991 intentó suicidarse y en 1997 fue arrestado por posesión de mariguana. De hecho, al ser aprehendido años después, en su hoja de antecedentes penales sólo figuraba el delito, casi administrativo, de portar un par de cigarros de yerba.
Desaparecidas
El 12 de febrero de 1999, Carole Sund, su hija Juli, de 15 años, y la amiga de ésta, Silvina Pelosso, de 16, salieron de Eureka para visitar los pies de montaña de la Sierra Nevada en Yosemite. Pelosso, nacida en Argentina, era una estudiante destacada. Fue su talento el que la hizo merecedora de un premio por parte de sus padres: viajar a Estados Unidos y permanecer por tres meses en casa de su amiga Juli. Para realizar el periplo, la señora Sund rentó un auto Pontiac Gran Prix rojo último modelo.
El día 14, las tres mujeres llegaron a El Portal, en la parte oeste de Yosemite, donde habían reservado una habitación en el hotel Cedar Lodge. A la mañana siguiente, Carole, Juli y Silvina dieron un paseo matutino. Por la tarde fueron a un local cercano a rentar un par de videos para disfrutarlos en la habitación antes de dormir. Varias personas vieron llegar a las mujeres, aunque para la mañana siguiente daba la impresión de que la tierra se las había tragado.
Después de varias semanas de búsqueda infructuosa por parte de autoridades y voluntarios, el 18 de marzo un ciclista de montaña encontró el Pontiac rojo en una zona de minas en el interior del bosque que se utilizaba como basurero. En la cajuela del auto quemado, la policía halló dos cadáveres chamuscados, que resultaron ser de Carole Sund y Silvina Pelosso. La autopsia determinó que habían muerto estranguladas.
Siete días más tarde, el 25, fue rescatado el cuerpo de Juli Sund. Tenía la garganta cercenada y los exámenes forenses arrojaron que había sido violada antes de ser asesinada.
Decenas de personas fueron interrogadas, entre ellas Cary Stayner, quien trabajaba en el hotel donde se hospedaron las víctimas. Un grupo de sospechosos fue detenido e investigado, aunque Stayner, atlético, limpio, bien parecido y sin antecedentes penales, pasó desapercibido para las autoridades. En realidad, lo habían interrogado sólo por seguir al pie de la letra el manual del detective.
Sin embargo, cuando todo apuntaba a que el triple homicidio se había resuelto satisfactoriamente, policías montados encontraron el 22 de julio el cadáver de Joie Ruth Armstrong, de 26 años, cuyo cuerpo mostraba diversas mutilaciones hechas por alguien que en verdad odiaba a las mujeres.
Joie trabajaba en un instituto de Yosemite y la última vez que se le había visto iba acompañada por Cary Stayner, quien fue detenido como el principal sospechoso del homicidio. En un principio, el hombre se mantuvo bastante reservado en sus comentarios, estableciendo que él no tenía nada que ver con los asesinatos. Pero en cuanto fue entrevistado por un reportero de televisión, la estrella que Stayner llevaba dentro salió a vaciar el saco.
Confesó que la noche del crimen vio a entrar a las mujeres en su habitación. Él llegó y se identificó como un empleado del hotel que había sido enviado a reparar una tubería. Con un puñal sometió a sus víctimas, las amordazó y en la misma habitación estranguló a la señora Carole Sund y a la argentina Silvina Pelosso. Acto seguido, violó a Juli antes de meter los cadáveres de las dos mujeres a la cajuela del auto; después de la violación, Juli fue colocada en el asiento posterior del Pontiac. El individuo condujo hasta un lago cercano, donde Juli fue agredida sexualmente durante toda la noche. A la mañana siguiente, el hombre confesó que había disfrutado mucho la velada y declaró su amor a la chica. Para sellar el pacto, el criminal rebanó la garganta de la adolescente.
Cary Stayner espera su turno con el verdugo en el corredor de la muerte de la prisión de San Quintín.
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