"Sólo le pediré un favor, que todos sepan que ellos murieron en cumplimiento de su deber”.
Caminando lento y con la mirada al piso un viejo militar se acercó a la prensa y pidió un favor: Decir cómo murió su amigo.
Caída la tarde, el hombre llegó junto con el cuerpo de los cinco caídos que eran resguardados por militares en dos camionetas.
Después de su arribo a las instalaciones de las capillas Del Carmen, decenas de arreglos florales comenzaron a ser entregados.
“¿Aquí es lo de los militares?”, se escuchó en más de una ocasión que decían los repartidores que llegaban apurados a las capillas.
Los cuerpos del general brigadier, Juan Arturo Esparza García, secretario de Seguridad de García; del teniente Román Pineda Rojas, escolta del brigadier; y de Jonás Castillo López, llegaron en primera instancia. Se dijo por parte del personal que los dos civiles Juan Ramón Lugo Esparza (sobrino del general) y Óscar Galván Castillo, llegaron minutos después.
La velación comenzó poco después de las 18:00 cuando decenas de familiares y amigos llegaron a las capillas buscando dar el último adiós a los caídos.
Empleados de las capillas –de muy pocas palabras- confirmaron que los restos fueron entregados a sus familias en las salas o velatorios 4, 6 y 7 donde estarán acompañados de sus seres queridos hasta la mañana de hoy cuando se les rendirá un homenaje.
Entrada la noche, cuando parecía que los funcionarios públicos dejarían la visita a los familiares, un joven vestido de ejecutivo se acercó a los medios y con voz suave dijo: “En unos minutos más llegará el alcalde, pero me pidió un favor, que no lo entrevisten, ya que fue una recomendación de la Procuraduría por lo delicado de las investigaciones”.
Mientras que Jaime Rodríguez Calderón, alcalde de García, subió a paso veloz las escaleras de las capillas –acompañado de un fuerte dispositivo de seguridad- para hablar y compartir por poco más de una hora lo que fue conocer al general brigadier.
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