• PAN y PRD son como los punks a los emos, como Dalila a Sansón, como El Noroñas a Lozano. Era más fácil que en la explanada del Estadio Universitario pusieran una estatua de Cuauhtémoc Blanco a que la tribu del sol azteca se arrejuntara con los protobeatos blanquiazules. Sin embargo, Ulises Ruin logró aliarlos para enfrentar al PRI en Oaxacalifornication. Ojalá que triunfe el bien.
• El Labionsaurio Manuel Bartlett tiró el sistema en las elecciones del 88 para que Salinas pudiera plancharse a Cuauhtémoc. Veinte años después le dio el síndrome De la Madrid: se unió a la liga de la justicia. Bartlett se sumó a la causa del FAP para defender el petróleo. Ni él se la cree.
• Con tal de sacar al PRI de Los Pinos, Fox convirtió a los chiquipartidos en sus followers. Entre los más famosos estaba Muñoz Ledo. Claro que, después de ganar la Presidencia, Fox mandó a Porfis con todo y su reforma del Estado a la Brugada.
• Después de que José Ramón Fernández huyó del Ajusco entró a Televisa para echarse una platicadita con Javier Alarcón en el programa Punto de partida. Lamentablemente, no hubo sangre ni zapes ni lágrimas, sólo sudor de nerviosismo.
• Vero Castro y Lucía Méndez, dos cartuchos a punto de quemarse, llevan una rivalidad que ha durado 30 años y que a nadie le importa ya. Sin embargo, en una presentación de la serie Mujeres asesinas, las dos divas (que están p’al diván) se juntaron, juguetearon y hasta se pellizcaron la pompi para decirnos que la única diferencia entre ellas es la estatura.