En el camellón de la avenida Lázaro Cárdenas, entre López Mateos y Guadalupe, las constructoras contratadas por la Secretaría de Desarrollo Urbano (Sedeur) comenzaron a retirar los árboles, como parte de los trabajos de construcción del puente atirantado.
Activistas del grupo Ciudad para Todos —que instalaron un campamento de protesta en el lugar— señalaron que la remoción de los árboles se hace sin contar con los permisos correspondientes por parte del Ayuntamiento de Guadalajara. Sin embargo, la portavoz de la Sedeur, Perla Rodríguez González, aseguró que desde el 14 de agosto cuentan con un permiso expedido por la Dirección de Ecología municipal, firmado por el titular Eduardo Catalán.
El gobierno estatal retirará 567 árboles para poder instalar el puente, con una extensión de 950 metros. Del total de árboles que serán removidos, 378 son derribos y 189 son trasplantes. La asociación Colonos Chapalita pidió que las especies adecuadas pudieran ser trasplantadas y por ello se acordó la reubicación de una buena parte de ellos.
Las autoridades municipales exigieron a la Sedeur que por cada árbol retirado, tendrán que reponer cinco ejemplares, lo cual será acatado por las autoridades estatales, según afirmó Perla Rodríguez.