Controvertido y explosivo, Jorge Vargas fue cantante y actor que gozó sus mejores días en la farándula de los años sesenta y setenta, época en la que se matrimonió con Lupita D’Alessio. Aparecía en portadas de revistas, fotonovelas, cine y telenovelas.
Entonces, también disfrutó de las mieles del poder por su relación tan estrecha con El Negro Durazo. Además de obsequiarle pistola, Durazo lo benefició con credencial de policía y un puesto en la Dirección General de Policía y Tránsito.
De aquellos años, Jorge Vargas recordaba con respeto a Durazo, le llamaba, aún cuando ya había muerto, “mi general”. Trataba de hacerle justicia a su mentor a la menor provocación. Por ejemplo, no olvidaba la ayuda que Durazo le dio a Luis Miguel en sus inicios, gracias a la amistad que había con su padre Luisito Rey.
O bien, tampoco dejaba pasar la oportunidad de contar que el papá de los hermanos Cuevas, don Alfonso, cobraba como capitán. “Ella (Aída) era policía, yo la llegué a ver uniformada de policía raso en la época en que yo era teniente coronel y tenía a mi cargo los eventos especiales junto con Octavio Menduet”.
Con singular alegría el actor rememoraba las bacanales organizadas en la casa de Durazo, ubicada por la salida a Cuernavaca (hoy sede de la Academia Mexicana de Ciencia); o las peleas de gallo y palenques a las que eran invitados políticos y figuras de moda del espectáculo.
Jorge Vargas (25 de junio de 1941, Aguascalientes) murió la tarde del lunes 2 de noviembre a los 68 años, a consecuencia de una bacteria, luego de haber sido operado de cáncer de colon.