Con los nuevos impuestos aprobados por las fracciones del PRI y del PAN en el Congreso de la Unión, se pone al país al borde de un estallido social, sentenció el vicepresidente de la bancada del PRD en el Senado, Arturo Núñez Jiménez.
“El PRI y el PRD tendrán que pagar el costo político de haber incrementado el ISR del 28 al 30 por ciento a los salarios de 10 mil 300 pesos en adelante. También deberán afrontar la decisión de incrementar el IVA del 15 al 16 por ciento; el aumento al Impuesto para los Depósitos en Efectivo, que pasó de dos a tres por ciento; la reducción de 25 mil a 15 mil pesos el límite de depósitos no sujetos a esa tributación, y el impuesto del 3% a internet”, advirtió.
Señaló que la alianza del PRI y el PAN hicieron caso omiso a la alternativa planteada por Andrés Ma- nuel López Obrador, y que hubiera sido, manifestó, menos dañina para los mexicanos. Núñez señaló que Andrés Manuel impulsó dos leyes en la Cámara de Diputados en materia de austeridad y para eliminar privilegios fiscales, como alternativas al paquete económico de la Secretaría de Hacienda, con las cuales las arcas públicas obtendrían 500 mil millones de pesos, para tapar el boquete de la crisis financiera actual, dijo en un mitin frente a la Cámara de Diputados.
“El PRD hizo todo lo necesario para que no se cobrara un impuesto más y para que en adelante las grandes empresa paguen impuestos. Aún así no se logró evitar la aprobación del paquete fiscal, como lo envió el gobierno.
No quisieron austeridad
“La propuesta de austeridad de López Obrador consistió en reducir a la mitad salarios y prestaciones de altos funcionarios, desde directores adjuntos hacia arriba, de los tres poderes federales, así como de los gobiernos de los estados”.
Núñez expresó que el Frente Amplio Progresista (FAP) planteó la desaparición de las partidas de atención médica privada, fondo de ahorro, los bonos especiales de altos funcionarios. Propone también la desaparición de la pensión a ex presidentes.
Señalaba que debían reducirse los gastos de alimentación de altos funcionarios, publicidad, celulares, oficinas alternas, vehículos, aviones, gastos de representación y viajes al extranjero. También señalaba que se redujeran cinco por ciento las participaciones federales a gobiernos estatales.
En la línea de acabar con privilegios fiscales, Núñez expresó que Obrador denunció que las grandes corporaciones pagaron en 2004, de acuerdo con la Auditoría Superior de la Federación, sólo 74 pesos de ISR, y 69 pesos de IVA (Impuesto al Valor Agregado). Por devoluciones de impuesto, las grandes empresas recibieron 604 mil millones de pesos, entre 2001 y 2005, y se mantienen en secreto los nombres de las 100 empresas beneficiadas con esos reembolsos de tributos. Núñez indicó que Obrador entregó al FAP las dos iniciativas de ley que redactaran los cinco diputados que fueron designados ante los seguidores del movimiento. Esos proyectos se presentados al pleno por los legisladores del FAP, “pero el mayoriteo del PRIAN los echó por tierra”, denunció.