No acabamos de ver el peor mal que nos ha causado el crimen organizado.
Nos está empujando a la barbarie, al culto a la fuerza, a la venganza.
En las calles, ovacionan al Ejército, le piden que sustituya a la inútil autoridad.
Un partido gana votos proponiendo legislar la pena de muerte.
Las cartas de los lectores rezuman rabia, ánimo de venganza.
Que los maten, que mutilen a los sicarios y hasta a sus familias.
Ya puede imaginar lo que están aprendiendo nuestros niños.
Nos costó milenios civilizarnos; en esta generación, renegamos de su humanismo.