En las oquedades que se abren en la ciudad. En lugar de rellenar los hoyos con cascajo, las autoridades pueden retacarlos con cadáveres y cal para que no perfumen los alrededores. Relleno eres y en relleno te convertirás.
En los narcotúneles el Estado podría enterrar a los muertos que no hayan alcanzado lugar en el panteón municipal. Serían tumbas de puro lujo, con luz eléctrica y aire acondicionado.
En San Lázaro. De todos modos, en este recinto entierran el presupuesto.
En el basurero del Bordo de Xochiaca sobran lugares para que descansen los políticos que colgaron las uñas. Es el espacio más digno para que alimenten gusanillos.