
En el 2000 le tomé esta fotografía a Joy Laville, cuando ella participó en el proyecto “Libertad en bronce”. Años antes, a Joy no sólo la veía moldear sus personajes en su casa-taller de Cuernavaca, también me hablaba de los días que pasó en Londres con Jorge Ibargüengoitia, quien fue su pareja. Yo disfrutaba de sus anécdotas, de su inmenso jardín con muros altos, tan altos como los personajes de sus pinturas.