Víctor Manuel Mendiola
1
Mi refrigerador
es muy pequeño.
No le cabe una vaca
ni un león;
tampoco acepta
una flor
del Japón
ni siquiera permite
un blanco sueño.
Pero yo puse en él
mi corazón,
hice a un lado
el ojo pedigüeño,
rompí todos los platos
y su dueño el diente
y me perdí
con mi ilusión.
Ahora, ahí me encuentro,
en una luna
donde los lobos corren todo el día.
Cuando me ven,
mueven su larga cola.
No puedo creer más
en mi fortuna.
La onda fría del hielo
lanza su ola
en esta Alaska eléctrica y baldía.
2
Mi refrigerador
está dispuesto a recibir un brazo,
un corazón,
una cabeza grande
y un pulmón
y hasta la fina oreja,
que no he puesto.
Pero tú ¿qué te atreves a poner?
¿Pondrías
tu bellísima mirada?
¿La arriesgarías?
¿Tu pirueta de Hada
la pondrías a un lado
para ser?
A lo que me refiero es ser conmigo:
andar la rapidez de un avestruz,
sentir la sed
de un galgo
tras los osos.
Me como un higo
y juego a mi enemigo,
pienso en tu boca
y caigo en otra luz,
te oigo y miro
tus labios peligrosos.
En su nuevo poemario, En carmen y oración libre, Víctor Manuel Mendiola (Ciudad de México, 1954) alude a aquellos momentos de paz y, en oposición, a los absurdos pensamientos, reacciones, que un hombre asume cuando el amor se va. Muchos son los contrastes poéticos que Mendiola logra en estos versos, entre ellos el choque entre lo prosaico y lo lírico, y el desdoblamiento del significado de la palabra “carmen”: un verso, un nombre y un jardín; versos plenos de significados y significaciones. Mendiola es también autor de Vuelo 294 (1997), Las 12:00 en Malinalco (1998) y Papel Revolución (2000), entre otros poemarios que muestran su constante renovación.