En la escuela primaria “Mariano Arista” de San Pedro, perteneciente al municipio de Santa Catarina, en San Luis Potosí, las niñas de quinto año ven la cámara fotográfica y ocultan el rostro en sus rebozos de colores.
Los más participativos de la clase son los niños de primer año. Levantan la mano para responder al maestro Antonio González, ellos cantan en lengua xi’iuy o pame, cuentan números y aplauden. Nos sonríen, pero se quedan callados cuando se les pregunta en qué trabaja su papá o su mamá. No lo saben porque no hay empleo en la zona. También se quedan callados cuando se les pregunta qué comen en su casa.
El maestro Antonio González explica que el problema principal es que la alimentación se basa en frijoles, tortilla y chile: “hay familias que no tienen a sus niños en el albergue, escasean los alimentos y la presidencia no tiene para darles todos los días”, dijo. Por el camino de la localidad se ven jóvenes matrimonios de 15 años caminando juntos, algunos de ellos con el cuaderno en la mano. Van a estudiar.
“Por suerte esta escuela sí tiene maestros, pero en Santa Catarina hay otras que están cerradas ante la falta de profesores”, argumenta nuestro guía, el profesor Pedro Hernández Aldana, supervisor de Educación Indígena Dispersa de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado.
Hernández Aldana dirige las escuelas primarias bilingües de los municipios de Santa Catarina, Rayón, Tamasopo, Alaquines, Ciudad del Maíz y Cárdenas, en éste último está la sede de su oficina y se controla la educación de 59 comunidades atendidas por 255 docentes. Son un total de 125 escuelas. Es un hombre delgado, mayor y atento, se esmera en atendernos con toda la información: “Estoy contento porque nunca vienen los periodistas hasta acá, está muy lejos”, dice el huasteco veracruzano que llegó hace más de veinte años a la región. “Empecé con veinte jóvenes a los que les ofrecimos una plaza con la condición de que estudiaran la secundaria para que ellos enseñaran aquí en esta zona, ahora hay 255 con bachillerato y lo que equivale a la normal para enseñar”, explica.
Localidades sin maestros
En su oficina Hernández Aldana muestra la clave 8929E1441000003 de Arely Zurisaday Campos Sánchez, la nueva maestra para la escuela primaria bilingüe “Julián Carrillo” de La Encantada, perteneciente a Santa Catarina, donde no había profesor. Por lo pronto Hernández Aldana está a la espera de nueve maestros que se supone llegarían para atender otras escuelas bilingües. Entre el personal faltante, además de los maestros, hay un procurador de Asuntos Indígenas y tres directores de escuelas para diversas comunidades de los municipios de Santa Catarina y Rayón.
Situación lingüística
Es interesante señalar que la lengua xi’iuy del norte, es hablada por 27.58% de la población indígena de esta zona y el xi’iuy del sur por 16%, por lo que según el supervisor la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado decidió formalizar una sola variante de manera legal, para igualar entre los indígenas su lengua. En el estado también hay tének o huastecos y una importante cantidad de nahuas. De ahí la complejidad para encontrar maestros bilingües que se adapten a las condiciones de los pueblos.
“Para disminuir el problema, el Programa para Abatir el Rezago, en Materia Inicial y Básica (Pareib) construye escuelas con aulas didácticas, porque actualmente las clases se dan en palapas y tinglados, muy humildes”, comenta el supervisor. Las necesidades actuales, según los datos de la supervisión bilingüe, son: en educación inicial 32 escuelas repartidas en ocho para Santa Catarina con planta de luz, 16 para el municipio de Rayón y ocho para Alaquines.
Por lo pronto, Hernández Aldana está confiado en que lleguen los nuevos maestros a la zona pame y espera que se puedan habituar a las condiciones de pobreza y marginación: “Se trata de caminar mucho, hay montes gigantes de una escuela a otra, mire el paisaje, allá está una escuela, no hay camino, hay que recorrer todo a pie”, concluyó.