“Son los Frankenstein que creó el Partido Revolucionario Institucional”, dice convencido el dirigente del Movimiento Territorial de ese instituto político en el DF, Cuauhtémoc Gutiérrez (de la Torre), y se refiere a líderes y organizaciones sociales como el Frente Popular Francisco Villa, entre otras.
“Clara Brugada fue una de las consentidas del entonces delegado en Iztapalapa, Florentino Castro López, quien le pagó con dinero público viajes a otros países”, refiere.
¿Fue apoyada?
Sobre todo por Florentino Castro, pues a muchos de ellos les pagó cursos de capacitación en otros países. A la propia Clara Brugada le pagó viajes a París, Bolivia y Uruguay, a donde iba a aprender política y asistió a congresos de izquierda y del movimiento urbano popular.
¿Está seguro de lo que dice?
Sí, cada que veo a Florentino es algo que le echo en cara.
El líder, quien también tiene su propia historia, dice que no fue la única que recibió ese tipo de apoyos; no fue la única en ser tolerada en diferentes invasiones. Da nombres.
“A René Arce y Alfredo Hernández Raigoza —hoy director de la Dirección General de Regularización Territorial del Distrito Federal— se les permitió la invasión de los polígonos que Fividesu tenía por el rumbo del cerro del Peñón, todo lo que se conoce ahora como colonia Paraíso. Antes, Arce ya había invadido gran parte de la zona de Santa María Aztahuacan y Clara Brugada en San Miguel Teotongo”. Todo en la delegación Iztapalapa.
Y apunta hacía el FPFV: “Todos ellos fueron de la mano con Florentino Castro; son los Frankenstein de esa época”.
Afirma que a todos esos líderes los conoció en Iztapalapa. “Florentino Castro López prácticamente ayudó y consolidó a muchos de estos líderes que hoy están en cargos públicos. A René Arce y Clara Brugada desde que llegaron a asentarse en esas colonias, les permitió todo”.
A Florentino Castro le tocó la regularización de esa tierra. Pero los apoyos que recibían los líderes de izquierda venían, según Gutiérrez (de la Torre), desde 1987 con los entonces delegados políticos, Jorge Canedo Vargas, Audomaro Sandoval y Jaime Aguilar Álvarez, quienes permitieron la invasión de tierras.
“Lo permitieron todo para garantizar la gobernabilidad en Iztapalapa y eso tuvo su precio”.
¿Le aprendieron pronto al PRI?
Ya lo habían aprendido. Se les consecuentó y Clara Brugada fue una de las consentidas.
La misma que será la jefa delegacional en Iztapalapa.