El último diagnóstico de menores que trabajan en las calles del Estado de México revela crecimiento en el número de niñas que busca y encuentra en los cruceros una forma de sobrevivir, aunque con mayor riesgo y peligro por la explotación sexual y violencia en general.
El diagnóstico que de manera bianual lleva a cabo el sistema DIF mexiquense revela que, hace dos años, 40 de cada 100 menores que trabajaba en las calles eran mujeres, hoy esta cifra aumentó a 59 de cada 100 y parece continuar con la misma tendencia.
Patricia Tello Rosas, jefa del Departamento de Atención al Menor en el DIF estatal, puntualizó que de manera general la cifra no ha crecido, pero tampoco muestra una reducción significativa, prácticamente se mantiene estática con 13 mil 771 niños.
Lo evidente, dijo, es que están atados a la calle porque sigue siendo muy rentable al generarles ingresos de entre 200 y 600 pesos diarios, que les permite organizarse para pagar una renta en una vecindad o hasta en un hotel.
“Son unidos entre sí, se defienden, pero tenemos la dificultad que estos grupos son más difíciles atenderlos porque se resisten al cambio, están acostumbrados a la libertad absoluta, tienen buenos ingresos, para ellos no necesitan estudiar, según su visión del mundo”, destacó.
Los ingresos de cada menor dependen de la actividad que llevan a cabo y del lugar donde se ubican. Las mejores zonas, pero con mayor peligro, son las turísticas, como es Valle de Bravo o las vialidades más transitadas en el Valle de México, donde la probabilidad de recibir una moneda es mayor que en zonas pequeñas.
La información está todavía bajo análisis por personal del Instituto Nacional de Psiquiatría que tiene amplia experiencia en materia social. Sólo el levantamiento de los datos corre a cargo del DIF estatal en coordinación con 118 de los 125 sistemas municipales.
Las cifras preliminares contabilizan 13 mil 771 de 13 mil 994 niños que había en 2006; “lo que preocupa es que las niñas por su condición de género tienen mayores riesgos, sobre todo porque son más víctimas de maltrato, discriminación pero lo más peligroso es la explotación sexual, por lo que están creando estrategias específicas para la prevención y explotación sexual.
La mayoría de menores en la calle entre los 8 y los 17 años tienen como actividad principal el comercio ambulante. Tampoco varió el número que vive en la calle que es de 190, ni el de quienes utilizan algún tipo de drogas que sigue en 3.2 por ciento.