La Arquidiócesis de México afirmó que el fracaso del PAN en las elecciones no significa un “descalabro” para la jerarquía católica, porque, asegura, la Iglesia no tiene acuerdos con partidos, aunque algunos coincidan con su ideología.
Y advirtió que el voto nulo fue tan sólo una expresión amarga ante la realidad política, pero sin sustancia, ni ideas claras de por medio. Son los desencantados de la democracia, pero ese voto no es un signo de castigo porque nadie da acuse de recibo y no es una propuesta definida, no aporta nada a la construcción de la democracia, porque carece de rostro y compromiso.
En su editorial, el semanario Desde la fe destaca que “son muchos los que han decidido no expresar nada porque se sienten afectados a causa de la situación económica que va a la baja y el desempleo que va a la alza”. Además, están desconcertados por una lucha contra el narcotráfico en todo el territorio mexicano, en medio de verdaderos baños de sangre, que parece no terminar nunca. Desilusionados porque la justicia es lenta e ineficaz aún ante las más grandes tragedias como la dolorosa experiencia de la ciudad de Hermosillo.
El resultado final, consideró queda muy lejos de ser una celebración aún para aquellos que resultaron triunfadores, pues es evidente que todos deben reflexionar en torno al margen de legitimidad que la ciudadanía les ha conferido.
Resultaría ingenuo pensar que con el simple ejercicio electoral, México avanzará hacia una democracia moderna; antes bien, es necesaria la responsable participación de todos y todas en la construcción del futuro del país, agregó.
Por su parte, en su homilía dominical, el cardenal Norberto Rivera aseguró que el cristiano debe ser totalmente libre y nunca estar condicionado por esquemas o intereses de juegos políticos o sociales.