Las ráfagas de un rifle de asalto AK-47 disparadas por un secuestrador sorprendieron a un grupo de 60 elementos de élite de la Policía Judicial que intentaron rescatar a Yolanda Cevallos Coppel. El fallido operativo antisecuestro en Xochimilco culminó con la muerte de dos mandos policiacos y el asesinato de la víctima por parte de su plagiario, quien terminó suicidándose.
El cuerno de chivo fue decisivo, los proyectiles penetraron cascos y chalecos de los policías, mientras que los delincuentes “tenían la ventaja por conocer la distribución de la casa de seguridad”, dijo Jesús Jiménez Granados, jefe general de la PJ, quien rechazó que existiera un error de inteligencia en el intento de rescate y destacó el grado de “violencia y temeridad” de los secuestradores como factores que incidieron en el resultado del operativo.
Una denuncia anónima alertó a la Policía Judicial sobre la presencia de una persona secuestrada en el inmueble marcado con el número 30 de la calle de Prolongación Cuauhtémoc, colonia San Jerónimo Nativitas, que de acuerdo con las primeras investigaciones fue alquilada —a mediados de junio— por seis mil 500 pesos mensuales.
La tarde del jueves testigos vieron entrar al lugar una camioneta blanca, de la cual bajaron a una persona amagada a la que empujaron hacia el interior.
Después de que se verificó esta información se diseñó el operativo que se realizaría durante la madrugada del viernes. Se ordenó el despliegue de 30 elementos del Grupo Especial de Reacción e Intervención (GERI) y 30 de la nueva Fuerza Antisecuestro (FAS), para liberar a la víctima cuya identidad se desconocía en ese momento.
Jiménez Granados detalló que en el análisis de riesgos se consideró factible la operación, ya que “aparentemente había dos varones y poca movilidad en la casa”.
A las 02:45 inició la operación y se montó un cerco de seguridad perimetral. Los primeros en incursionar a la casa de seguridad fueron los elementos del GERI —de acuerdo con el protocolo que se sigue en estos operativos.
De acuerdo con una reconstrucción preliminar de los hechos, los elementos lograron entrar al inmueble, pero cuando llegaron a un pasillo de la casa de una de las tres habitaciones salió al paso el presunto líder de la banda El Iván —identificado horas después como Arnoldo Gutiérrez Solís—, quien portaba el AK-47 y comenzó a disparar ráfagas contra los elementos.
No obstante el fuego cruzado, el resto de los elementos continuó la avanzada. Aunque no pudieron impedir que El Iván, al verse superado en número y debido a que se terminó la carga del rifle de asalto, tomara una pistola automática calibre 9 milímetros y entrara a la habitación en la que se encontraba la víctima —atada y amordazada. Le disparó en la cabeza y en el cuerpo, para luego suicidarse con un tiro en la sien; en el lugar sólo un hombre y dos mujeres fueron detenidos.
“Tuvimos dos bajas prácticamente fulminantes (…) fue muy complicado entrar”, relató Miguel Ángel Mancera, titular de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.
Cayeron abatidos el comandante en jefe del GERI, Carlos Julio Rincón Juárez, así como el jefe de grupo, José Antonio Moreno Sánchez, quienes a pesar de sus chalecos antibalas y cascos perdieron la vida.
Los cuerpos “quedaron en el pasillo de la parte superior del primer nivel, mientras que El Iván y la víctima fueron hallados en la misma habitación”, detalló
Jiménez Granados.
Mientras, un cómplice resultó lesionado al intentar escapar de la casa de seguridad. El sujeto, quien se hace llamar Pablo Solís Salazar o Pablo Zúñiga Solís, estaba acompañado de dos presuntas integrantes de la banda, Jenny Fabiola Rosas Ortiz y María de la Cruz López.
Protección insuficiente
Ante los resultados de este fallido operativo, Mancera —en diversas entrevistas en medios electrónicos—, explicó que los 60 elementos se enfrentaron con delincuentes que contaban con un rifle AK-47, “un arma de ráfaga que en segundos puede mandar decenas de impactos de bala, pero además con una potencia tal que los elementos de protección que llevan nuestros grupos resultan absolutamente insuficientes”.
Recordó además que el uso de este tipo de armamento no está permitido a la policía y es común entre la delincuencia organizada.
Por su parte, el jefe general de la PJ dijo que los delincuentes tenían una ventaja, “los que están adentro saben la distribución de la casa, saben las condiciones de la misma y están alertados para cualquier reacción, además de que traen la decisión de incluso perder la vida, como fue en el caso antes de entregarse”.
En conferencia de prensa se le cuestionó a Jiménez Granados si hubo un error de inteligencia en el análisis previo al operativo, a lo que indicó que “no lo considero así, consideraría la gran temeridad con la que actuó este tipo. Un policía siempre va a tener un riesgo en cualquier acción y desafortunadamente el que elude o establece el grado de violencia es el delincuente, como en este caso”.
Aunque señaló que se revisará la actuación de los elementos, “veremos si hay errores o negligencia en primera instancia, pero creo que el grupo iba bien conformado por 30 expertos en técnicas de intervención de inmuebles y manejo de armas y 30 compañeros de la FAS”.

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