Más que pandemia, pandemonio. Un verdadero desmadre o, como decimos aquí, un quilombo de proporciones. Como si de pronto todos nos enteráramos del problema y su real gravedad a partir del lunes, tras el cierre de los comicios legislativos. Y así fue: terminadas las elecciones y definidas las contiendas de campaña, aparecieron las noticias sobre la gripe A/H1N1 en su real dimensión: no eran mil 587, sino más de 100 mil los contagiados, una cifra setenta veces mayor que la reconocida en el último parte oficial difundido el viernes 26 de junio, dos días antes de las elecciones.
También se sospecha que la cantidad de muertos supera los 45 informados. La Red Solidaria, una ONG que trabaja a nivel nacional, denunció que hay otros ochenta decesos que aguardan confirmaciones de laboratorio para ser incluidos en los listados de los “óbitos por A/H1N1”. Fuentes del Hospital Posadas, en la provincia de Buenos Aires, confirmaron por su parte que sólo en ese establecimiento ya se produjeron 25 casos fatales de adultos jóvenes —entre ellos, dos embarazadas— y seis niños.
Así, de un día para otro, se tomaron medidas drásticas que deberían haberse tomado de forma escalonada en las últimas semanas. Para frenar los contagios, el martes se anticipó el receso escolar por vacaciones de invierno en una semana —serán desde el 6 de julio hasta el 3 de agosto—; el miércoles se otorgó a las embarazadas y a otros trabajadores vulnerables a la enfermedad —inmunodeprimidos, con afecciones cardiacas o respiratorias crónicas— una licencia preventiva en todos los organismos de la administración pública. El jueves se dispuso por boletín oficial permitir a los empleados públicos de todo el país que tienen hijos chicos en edad escolar, que falten a sus trabajos durante los días de vacaciones de invierno y ya ayer se estudiaba extender esos permisos también en las empresas privadas.
También la Corte Suprema de Justicia adelantó el feriado judicial en todas sus dependencias. Originalmente, el receso iba a ser entre el 20 y el 31 de julio, pero el Comité de Emergencias del Poder Judicial la corrió para entre el 6 de julio y el 17, a nivel nacional. Y también cerrará sus puertas a partir del lunes la Universidad Nacional de Buenos Aires con sus 13 facultades, que ya había suspendido las clases en la facultad de Odontología tras la muerte por A/H1N1 de una profesora embarazada y de un alumno.
Municipios bonaerenses como Quilmes, San Miguel, Avellaneda y Lanús, en la provincia de Buenos Aires, resolvieron cerrar los discotecas durante 10 o 15 días. En algunos casos, la decisión también incluye a pubs, bingos, clubes y centros de compras. Curiosamente, todavía no se discutió esa medida en el resto de la provincia de Buenos Aires ni en la Capital Federal.
Ayer por la tarde, un abogado porteño llamado Alejandro Sánchez Kalbermatten presentó una denuncia contra la presidenta Cristina Kirchner, su marido, el ahora ex presidente del Partido Justicialista, y contra el jefe de gabinete, Sergio Massa, acusándolos de “abandono de persona”. Ante el juez federal Norberto Oyarbide, el abogado culpó al matrimonio por no haber suspendido los comicios para evitar la propagación del contagio de gripe: el amparo constitucional corre a través del artículo 102 del Código Penal, que reprime con reclusión de tres a cinco años a quien “propagare una enfermedad peligrosa y contagiosa a las personas”.
“Pueden decir que tengo alguna intención política pero estoy en contra de las operaciones de prensa”, destacó. El abogado le dijo al diario Perfil que la salida de la ministra Graciela Ocaña del ministerio de Salud luego de la derrota electoral del oficialismo fue “dudosa”, al tiempo que adelantó que pedirá al juez Norberto Oyarbide que cite a la ex funcionaria “porque entre el 7 y 8 de junio pidió por escrito y a través de un informe —con criterio científico— que se aplacen las elecciones o que se lleven adelante de otra manera”, indicó.
¿Deberá dar explicaciones la ex ministra Graciela Ocaña? Según Perfil, cuando hace apenas diez días Ocaña elevó a la presidenta la recomendación del comité de expertos para que se declarara la emergencia sanitaria en todo el país, la respuesta que recibió por parte del jefe de Gabinete, Sergio Massa, fue una rotunda negativa: “De emergencia no se habla hasta después del 28”, le habrían dicho a la funcionaria, que presentó su renuncia el lunes posterior al duro revés político que las urnas le propinaron al oficialismo.
“Ella debió haber renunciado en ese momento y no esperar el resultado de las elecciones, evidenciando una maniobra especulativa que terminó costando vidas humanas”, afirmó el doctor Federico Paulino, dirigente de la Asociación de Médicos de la República Argentina (AMRA).
“Ocaña deberá explicar los motivos por los que aceptó permanecer en un gobierno que la desautorizó alevosamente en medio de la peor crisis sanitaria de los últimos tiempos”, completó el médico.
Mientras tanto, ayer, durante una visita de la presidenta al hospital Malvinas Argentinas, acompañando al gobernador bonaerense Daniel Scioli, el flamante ministro de Salud Luis Manzur se desdijo de sus declaraciones del jueves en una conferencia de prensa —cuando había reconocido que existían “cien mil casos de gripe A/H1N1 en Argentina. Frente a Cristina de Kirchner sostuvo que “hay 2 mil 800 casos oficiales y 44 muertos. Los otros posibles casos de infección están en estudio”.
Hay que decir que en la última década en Argentina, la gripe estacional causa cada invierno alrededor de 4 mil muertes.
Links:
[1] http://milenio.disqus.com/?url=ref