El gobernador de Bangkok, Sukhumbhand Paribatra, prometió ayer que dentro de un año, en julio de 2010, no habrá más elefantes pidiendo limosna o como atracción turística en las calles de la capital tailandesa.
Paribatra señaló que había llegado a un acuerdo con una fundación, a la que el ayuntamiento ayudará a conseguir fondos, para que adopte a los paquidermos que provocan caos circulatorios tremendos y los devuelva a la jungla.
La organización no gubernamental Traffic calcula que unos mil ejemplares salen del campo entre octubre y mayo, la temporada alta, y acuden a las ciudades, de los que 200 van a Bangkok.
La fundación pagará por cada elefante entre 8 mil 800 y 29 mil 300 dólares, esperando que los propietarios de los especímenes no eleven el precio.
El episodio de los elefantes como reclamo turístico empezó cuando la Autoridad Turística de Tailandia llevó unos elefantes a Bangkok para exhibirlos hace unos 40 años y los dueños o cuidadores (manhout) se dieron cuenta del negocio.
La tendencia se aceleró a partir del año de 1989, cuando el gobierno prohibió casi completamente la tala de árboles, lo que dejó desempleados a miles de personas.
Vencen a humanos
Tres elefantes fueron capaces de consumir 505 hotdogs en apenas seis minutos, derrotando por mucho a sus tres contendientes humanos en un extraño concurso “interespecies” en Brooklyn, Nueva York.
Con todo, los elefantes parecieron comer su ración a un paso lento, según un comentarista de la competencia de ayer. Los participantes bípedos, por su parte, se notaron apresurados para consumir 143 hotdogs en seis minutos.
La competición fue patrocinada por la organización Major League Eating y el circo Ringling Bros. and Barnum & Bailey.
La encargada de animales del circo, Janice Aria, dijo que a los elefantes les encanta el pan y pueden comer una barra de 30 centímetros de largo en apenas 1.6 segundos.