La Organización Mundial de la Salud reconoció que 80 por ciento de la producción de la vacuna contra la influenza A/H1N1 ya fue comprada con anticipación por los países ricos, dejando en lista de espera a los que se encuentran en vías de desarrollo.
Keiji Fukuda, director general adjunto de la OMS, admitió que la producción de vacunas en el mundo será limitada, alcanzará para 95 millones, y los beneficiados serán quienes tienen recursos económicos lo que pone en franca desventaja e inequidad a la mayor parte de los países.
“No podemos fabricar o producir vacunas instantáneamente para toda la gente del mundo y eso es algo que debemos resolver”, puntualizó el funcionario de la OMS, que convocó a los principales laboratorios productores para llegar a acuerdos de donación o de precios accesibles para 11 países pobres, entre estos, está Tailandia y Haití.
Y ante el hecho de que la vacuna será escasa en el mundo, precisó, ya se sostuvieron reuniones con socios de los estados miembros y de las instituciones financieras, Banco Mundial y de Desarrollo, para conformar fondos y proporcionarlos a los países ante una segunda ola de influenza.
El consejero de inmunización de la Organización Panamericana de la Salud, Cuauhtémoc Ruiz, puntualizó que “todavía no está la vacuna, está en proceso de producción y ya está vendida a los países desarrollados”.
“Hay países con producción importante como Australia y Japón que cubren sólo su autoconsumo”, añadió.
El precio de la vacuna, aseguró Mirta Roses, directiva de la OPS, podrá incrementarse y volverse inaccesible ante la gran demanda.
Ante ello, dijo, habrá que sumar el hecho de que el virus genera más incertidumbres sobre su evolución, ya que comienzan a registrarse casos, tanto en Dinamarca como en Japón, de personas que resisten al tamiflu o al oseltamivir.
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