Después de algunos meses de turbulencia por el disparo de los insumos y por los cambios de hábito de consumo de la población mexicana, Lechera Guadalajara, la compañía tapatía que elabora la marca Sello Rojo, ahora se prepara para expandir sus mercados dentro del país y para reducir los costos que supone el procesamiento del excedente de su leche, a través de la inauguración de su primera planta secadora, donde ha invertido cerca de 3.5 millones de dólares.
Desde la ventana de la oficina de Rubén González Sánchez, en la torre que corona a la planta de Lechera Guadalajara en la avenida R. Michel de Guadalajara, se ve una estructura alta y blanca que sobresale sobre las naves. “Esa es la instalación donde se está montando la planta de secado de leche. Hasta ahora todo el secado de los excedentes se hace a través de un tercero. Pero de esta forma estamos buscando que en agosto o septiembre la planta esté en condiciones de funcionar y tener ahí un costo menor, aunque sea poco, tratándose de leche es muy importante”, explicó el director general de la compañía.
Ahondando en el tema de los excedentes, González Sánchez calculó que una vez “que nos resulte”, la planta va a reducir de 20 a 30 por ciento los costos actuales de “la maquila. Ahora nos cuesta un peso por litro de leche”. La instalación tendrá una capacidad de producción de doce mil litros de leche fluida por hora.
Respecto a la historia reciente de Lechera Guadalajara (que tiene 3,300 empleados), comentó que “la cuestión económica se nos puso crítica a partir de junio del año pasado. Hemos mejorado, desde enero y febrero ya las cosas fueron mejorando por cuestiones de costos de insumos. La energía eléctrica bajó, el gas natural bajó, la resina de polietileno, que nos impactó de manera violenta, está ahora en un nivel adecuado”.
En lo que va del año el ritmo de producción de la compañía se ha contraído casi 2 por ciento, comparado con el que traía en 2008, de manera que actualmente la planta procesa cerca de 7.2 millones de litros de leche a la semana.
En opinión de González Sánchez, hay varias razones que explican este descenso, sobre todo “el cambio de dieta de las personas o las alternativas que tienen como queso, yogurt y otros productos que han salido, algunos dependientes de la leche, otros de la soya, y van tomando su lugar dentro de las preferencias de la gente”.
Al preguntarle si la crisis económica ha causado una reducción en el consumo de leche del mexicano, lo descartó, “esto es más bien el cambio de decisión en el momento de decir qué es lo que voy a tomar, ahí sí creo que ha habido un cambio de hábitos de consumo”.
Pero reconoció que la caída en el poder adquisitivo de la población “se ha resuelto de manera artificial a través de las alternativas para tener leche de menores precios. Nosotros nos hemos visto obligados a sacar marcas con precios más bajos, ya desde el año pasado, y desde luego que no somos precursores o innovadores […] tenemos que buscar tener ese mercado también aunque esto, pues finalmente puede afectar al productor” de leche en el campo.
La solución a este descenso “solamente” pasa por crecer. “En este momento estamos proyectando ir a más lugares y esta es la única forma que considero podemos tapar los hoyos que va haciendo el efecto de esa decisión alternativa que tienen los consumidores”.
La ruta para ello pasa por entrar al mercado del Sureste del país, donde hasta ahora Sello Rojo tiene muy poca presencia. La empresa tiene el plan de “instalarnos en Puebla, ahí ya se tiene un terreno, ir a Orizaba, Veracruz, Villahermosa, Coatzacoalcos, Mérida y posiblemente Chiapas”.
La leche se transportará desde la planta tapatía “con un producto de larga vida, probablemente estamos pensando que algunos de esos se produzca en Monterrey”.
Sello Rojo tiene una fuerte presencia en el centro del país y en algunos estados del Norte como Nuevo León, Coahuila, Sinaloa y Baja California Sur.
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