"Se me hizo fácil, lo amarré para que no hiciera travesuras”, dijo Julia Sánchez al explicar los motivos que la llevaron a encadenar a Jorge, de cinco años, el mayor de sus tres hijos, a quienes dejó casi cuatro horas solos en su humilde vivienda.
La mujer aseguró que el niño era muy travieso y le daba miedo que cayera a la barranca, ubicada a unos metros de la casa que rentan en Venecia, manzana 43, lote 24, colonia Lomas Altas de Padierna, Tlalpan.
“Tenía que ir a dejarle la comida a mi esposo, no tenía con quien dejar a mis hijos y por eso los dejé solos”, dijo a los policías que llegaron a la vivienda a recatar a los menores del supuesto abandono.
La mujer señaló que no suele pegarles a sus hijos, pese a lo declarado por vecinos, entre ellos su casera Erika Villasana, quienes advierten que oían llorar a los menores, principalmente a Dulce María, de tres años y Eduardo de dos.
“La mujer parece sincera, de hecho ya se le practicaron los exámenes médicos a los menores y no presentan el síndrome del niño maltratado, no tienen lesiones ni recientes ni anteriores”, dijo un funcionario capitalino.
Advirtió que sólo falta saber el resultado de los exámenes psicológicos para determinar la situación jurídica de Julia y su esposo Lorenzo
El hombre dijo a la policía desconocer la situación en la que están sus hijos durante el día y es que aseguró que sale muy temprano y llega muy tarde.
“La actitud de la mujer en realidad puede ser resultado de una falta de preparación de sus padres y no de una actitud dolosa encaminada a lastimar al niño”, dijo el funcionario entrevistado.
Oriundos de Puebla, la pareja formada por Julia, de 24 años y Lorenzo Antonio, de 26, no tienen preparación académica.
Ella se dedica al hogar y en ocasiones hace trabajo doméstico en casas de vecinos y conocidos; él es empleado de una empresa de seguridad privada, es vigilante en una unidad habitacional, cercana a Six Flags.
De acuerdo con Villasana, conoció a Lorenzo Antonio desde hace tiempo cuando acudió con ella pedirle rentado un cuarto.
“Le dije que no tenía y meses después regresó, era recomendado de unos conocidos, por lo que decidí rentarle el cuarto hace tres semanas, pero nunca me dijo que tenía familia hasta que llegó”, narró la mujer.
Dijo que aunque pactaron la renta en 500 pesos, es día que no le paga un centavo.
Su situación económica es muy precaria. En la vivienda que rentan apenas se aprecian los utensilios básicos para sobrevivir.
Una pequeña parrilla como estufa, dos camas, un ropero, una mesa, algunas sillas de plástico, unas cubetas, una televisión y de mascota un loro en su jaula, es lo que se observa en los dos pequeños cuartos de tabique rojo, sin aplanar y con algunas ventanas sin vidrios.