Las drogas lograron derribarla; incluso llegó a “fondear” bajo puentes vehiculares y en puntos de Garibaldi en la Ciudad de México, para satisfacer su adicción. Afortunadamente el apreció a sus cuatro hijos, pero sobre todo a su vida, logró rehabilitarse; sin embargo, Eloisa duda, porque si vuelve a probar los estupefacientes, su vida podría dar un nuevo retroceso.
Tiene 34 años de edad, no le gustaron los estudios, sólo logró concluir la primaria y se juntó en vida de pareja a los 12 años de edad con Luis; consiguió ser madre adolescente dos años más tarde. El mayor de sus hijos tiene 20 años de edad (es empleado), tiene una hija de 18 (también es mesera), y dos menores de 14 y 10.
“No se siente bonito drogarse, pero no te duele nada”, dijo en torno a los efectos de la droga.
Las cosas marchaban bien en su vida de pareja; sin embargo, su compañero era alcohólico. Ella ganaba bien laborando en un restaurante bar como mesera. “Con el sueldo y las propinas podía ganar hasta 4 mil pesos a la semana”.
Sin embargo, los problemas con su pareja, iban en aumento, tenía depresión y problemas de violencia intrafamiliar en su hogar, por lo que trató de buscar una solución a este círculo de inestabilidad. En enero pasado se separó de Luis.
“Una amiga me enseñó, me ofreció drogas y comencé a inhalar crack, no duele nada en lo físico, pero en lo emocional no me ayudó en nada”, dijo la mujer de 34 años de edad vecina de Neza.
Hace cinco años comenzó a comprar la también llamada piedra o crack, considerada la droga más adictiva, “dos puntos me costaban 60 pesos y un gramo lo conseguía en 280 pesos. Había días que consumía hasta 10 gramos, combinado con alcohol”.
No sólo tenía problema con su familia, sino que llegó a acumular deudas de hasta 10 mil pesos para comprar el enervante, también, -al lado de una pareja de consumo-, se dedicó al robo de choferes de taxis y de celulares en antros, por lo que buscó la recuperación en un centro de atención para adictos; sin embargo, no le suministraron el tratamiento adecuado y volvió a consumir drogas.
“No me desintoxicaron”, expuso.
Por ello estuvo buscando ayuda, y su hermana Laura conoció información del Centro Municipal de Atención a las Adicciones de Nezahualcáyotl, donde considera le dieron el tratamiento adecuado, “es como un hotel de lujo”.
¿Te sientes aliviada, para dejar de consumir drogas?
-Sí, me siento bien, de hecho no consumo medicamentos después del tratamiento que duró 42 días.
Recordó que antes de su rehabilitación, durante su adicción que duró cinco años, hasta mayo pasado que terminó su terapia, dejaba la adicción por periodos de un mes y volvía a consumir droga. “Hoy se que si consumo no puedo parar; estoy bien con mis hijos y conmigo misma que eso es lo importante”.