Las secretarías de Desarrollo Social y de Educación Pública detectaron que 3 mil escuelas enfrentan situaciones de infraestructura “críticas”, debido a que carecen de lo mínimo necesario, como son baños y agua potable, para hacer frente a la segunda ola de influenza A/H1N1.
Ernesto Cordero, titular de la Sedesol, explicó que, junto con la SEP, se dispusieron a hacer un diagnóstico sobre la infraestructura básica escolar durante el brote epidémico y comprobaron que al menos 3 mil a escala nacional, de las cuales 674 se ubican en esta entidad, resultan ser un foco de alerta y preocupación para evitar tanto la propagación del virus como otras enfermedades infecciosas.
Por lo mismo, dijo, el gobierno federal, en coordinación con algunos municipios y estados, se dispusieron destinar recursos extraordinarios para tratar de resolver dicha problemática, dotando a las escuelas con infraestructura como baños, tinacos, sistema de bombeo que permita llevar agua y filtros potabilizadores de agua, para que así los alumnos puedan beber, lavarse las manos y mantener limpios los salones.
Cordero señaló que se trabaja en mil 600 escuelas y, dentro de dos meses, se espera abarcar el resto de las instituciones educativas, a efecto de terminar las obras antes de que llegue la temporada invernal y, con ella, la segunda ola de contagios de influenza humana A/H1N1, cuyo grado de afectación aún se desconoce; “se cuenta con un presupuesto superior a los 400 millones de pesos de parte de la Sedesol”, acotó.
Ayer, Cordero, junto con el gobernador de Chiapas, Juna Sabines, recorrieron las instalaciones de la telesecundaria rural 418, ubicada en Tonalá, uno de los municipios con menor índice de desarrollo humano y en la que fue posible instalar, por primera vez, un sanitario, un tinaco que almacena alrededor de mil 100 litros de agua, cuatro purificadores de agua y una bomba de agua.
Las autoridades escolares reconocieron que debió hacerse presente el virus pandémico para que las autoridades voltearan las miradas a sus instalaciones y pudieran dotarlas de condiciones más adecuadas.
Cordero, además, supervisó, junto con el gobernador Sabines, el complejo Nuevo Juan de Grijalva, que entregará dentro de un mes a las familias damnificadas con las inundaciones y el deslave ocurrido en el poblado de San Juan Grijalva, municipio de Ostuacán, Chiapas, el 4 de noviembre de 2007.
Se trata de un complejo excepcional y novedoso para la reubicación de poblaciones completas, ya que se conforma de 410 viviendas, escuela, hospital de primer nivel, de invernaderos donde cultivan tomate y de una fábrica de lácteos, con lo que se espera que la población pueda adquirir autosuficiencia. Todo en un área de 50 hectáreas con una inversión superior a los 60 millones.