El gobierno de México resolvió ayer retirar a su embajador de Honduras en consonancia con las medidas de presión anunciadas por los países de Centroamérica, la Alba y el Grupo de Río para revertir el golpe militar contra el presidente Manuel Zelaya el pasado domingo.
La decisión de México fue dada a conocer aquí por el presidente Felipe Calderón, quien precisó que retirará a su representante en Tegucigalpa, en cuanto la sede termine de gestionar peticiones de asilo presentadas por funcionarios del gobierno de Zelaya que son perseguidos por los militares.
Momentos antes, el canciller chileno, Mariano Fernández, había anunciado el llamado a su embajador en Honduras, en el marco de la histórica cumbre celebrada para exigir la restitución de Zelaya, moción a la que adhirieron los cerca de 30 presidentes y representantes de gobiernos del continente aquí reunidos y en la que también participó el titular de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza.
La cita fue promovida por el Grupo de Río, la Alianza Bolivariana para las Américas (Alba) y el Sistema de Integración Centroamericana (Sica).
En tanto, el presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, secuestrado y expulsado de su país la madrugada del domingo por tropas militares, anunció en esta capital que el próximo jueves regresará a Honduras para recuperar el poder.
Rodeado por el grueso de los presidentes latinoamericanos, entre ellos Felipe Calderón, Zelaya le avisó a “los golpistas” que “regreso el jueves”, y al pueblo le pidió que “me esperen”, tras afirmar que se dispone a retornar a Honduras acompañado por Inzulsa.
Los representantes de 19 países que integran el Grupo de Río, cuya presidencia temporal recae en México, instaron a la OEA a adoptar “soluciones drásticas” para restablecer la vida democrática de Honduras y reinstalar a Zelaya en la presidencia. Además pidieron a las Fuerzas Armadas Hondureñas subordinarse a su comandante en jefe y presidente, electo en noviembre de 2005 y cuyo mandato debe concluir en enero de 2010.
Desde Washington, el presidente Barack Obama calificó el golpe de “un grave precedente”.
El presidente de Ecuador, Rafael Correa, aseguró que existe consenso, “al menos hemos conversado algunos presidentes para que Honduras sea expulsada del sistema interamericano, como lo dice la carta constitutiva de la OEA.
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, aprovechó para recordar a dos mandatarios de Estados Unidos, luego de lo cual lanzó una plegaria por Barack Obama.
“Recordábamos a Kennedy y quizá por eso fue que ¡pam! Lo mataron. Ojalá no vayan a matar a Obama también. ¡Que Dios cuide al presidente Obama! Porque está en la mira, ya la cadena Fox lo tiene en la mira. Él mismo ya se quejó.
“El propio Obama ya ha dicho: ‘Bueno, hay ya una cadena aquí que me la tiene dedicada, la cadena Fox News’. ¡A Obama! que Obama no ha planteado ninguna revolución, que ojalá lo planteara”, expresó.
En su calidad de secretario pro tempore del Grupo de Río, el presidente Calderón dijo que hoy más que nunca es imprescindible garantizar en cada país y en cada pueblo el triunfo de la política sobre la violencia, del diálogo sobre la intransigencia y de la racionalidad sobre la sinrazón”.
En tanto, el Sistema de Integración de Centroamérica, presidido por el nicaragüense Daniel Ortega logró un consenso entre Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Panamá, Belice, Nicaragua y República Dominicana para presionar por distintas vías a los golpistas, llamando a consulta a sus embajadores, así como pedirle al Banco Centroamericano de Integración suspender los préstamos y todo tipo de desembolsos, además de cualquier relación con el gobierno de facto en lo político, financiero, cultural y de cooperación.
Dichos países adoptaron una medida similar a la acordada por la Alianza Bolivariana de las Américas, integrada por Venezuela, Bolivia, Ecuador, Cuba, Antigua y San Vicente —grupo que además anunció el retiro de sus embajadores— dado que Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua decidieron bloquear fronteras comerciales por 48 horas
Hugo Chávez, que instó a los militares hondureños a rebelarse, como ocurrió en Venezuela tras el golpe del 11 de abril de 2002 en su contra, anunció el corte de envío de crudo a Honduras y llamó Gorileti a Micheletti —en alusión al mote de “gorilas” dado a los golpistas en Latinoamérica—, quien prestó juramento en Tegucigalpa el domingo, al tiempo que llamó a ejercer todas las presiones posibles para que Zelaya regrese y no se quede “como alma en pena como si no hubiera pasado nada”.
Reaparece canciller
- El presidente Felipe Calderón arribó a Nicaragua acompañado por la canciller hondureña Patricia Rodas, que se refugió en México tras el golpe contra Zelaya el pasado domingo.
- Las medidas incluyen un cerco económico y diplomático de 48 horas al gobierno de facto, que pretende mantener el control hasta enero próximo.
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