La influenza fue como una bendición”. Claro, “en lo que cabe”, señala una mujer que se mueve inquieta junto con otras a las afueras de la escuela primaria Acahualtepec —en lo alto de la Sierra de Santa Catarina—; las mujeres se arrebatan la palabra: “Siempre nos quejamos y no nos hacen caso”, dice una; “no hay agua en las escuelas”, recuerda otra; “los escusados están rotos o les falta la manija”, dice un hombre. Los baños, la pesadilla de alumnos y padres.
Para estos últimos no hay duda:“Esta epidemia puede traernos mejoras, por ejemplo que arreglen los baños o que no falte el agua”. Sí, parece que en las escuelas todo ha cambiado, aunque siempre hay un pero. Es que en está parte de Iztapalapa los colonos conocen bien su realidad: “Así es siempre, después de ahogado el niño... vienen, barren, limpian y se van. Ya no regresan y volverá a faltar todo”, dice Brígida Navarrete.
Para el jefe delegacional, Longinos García, los 502 planteles educativos en su demarcación “han sido una prioridad”. Argumenta: “Con esta contingencia los niños quieren pasar a cada rato a lavarse las manos, no es fácil llevar agua. En todas esas colonias normalmente falta el agua: no se oculta, pero es difícil que llegue por la red. Cualquier solicitud de líquido inmediatamente acudimos, se atiende”.
Informa que está por iniciar el mantenimiento 2009 de la totalidad de esos planteles.
Las colonias suben por el lomerío urbanizado de esa sierra en Iztapalapa y en sus escuelas primarias o de preescolar se repite lo mismo: “¡Los baños! Mi hijo se aguanta para no entrar a ellos”, dice una mujer. No es el único, se alza el coro. “Los niños están enfermos de animales en la panza o por aguantarse hasta la casa; esos baños están asquerosos”, dice otra madre de familia.
Sólo uno o dos días a la semana tenemos agua. Sí, se burla una mujer, “de tamarindo y huele horrible”. “El año pasado metieron la tubería por todas las calles y se nos dijo: “Ya van a tener agua. ¡Su madre! Nunca llegó”, dice una mujer que mete los dedos entre el cabello blanco de su cabeza.
Las madres de la escuela primaria Hermanos Serdán, en Santiago Acahualtepec, refieren: “después de las 10 de la mañana hay que ver los baños ¡asquerosos!”. Así es en todas las colonias: Ampliación, Minas, Miravalle, Xalpa, dice Carlos Noe Vázquez. “Estuvimos 15 días sin agua, hasta ayer llegó”, acusa Amelia Rivera.
El lunes hubo junta general en la primaria Acahualtepec; su director se comprometió a gestionar ante las autoridades la compostura de los escusados; “se avisa a la delegación pero no vienen”, coinciden Margarita Lomelí, Concepción Velázquez, Sandra Martínez y Rosa Alma Paz.
“La limpieza se hace con un bote de agua por cabeza”, dice una mujer, quien lleva a su hija al preescolar Itzamanil. Van con su cubeta de agua a la escuela de sus hijos.