El rey Carlos Gustavo de Suecia entregó ayer en Estocolmo los premios Nobel de Física, Química, Medicina, Literatura y Economía en una ceremonia en la que se recordó la importancia de la libertad de expresión y de intercambiar conocimientos.
La solemne ceremonia, celebrada en el Konserthuset (Sala de Conciertos) de la capital sueca, fue abierta por el presidente del Consejo de la Fundación Nobel, Marcus Storch.
Su discurso estuvo dedicado a la labor de las universidades y en el que destacó especialmente el aniversario 60 de la Declaración de los Derechos Humanos.
Estamos en un momento, dijo, en el que hay “más y más restricciones a la libertad de expresión” en un “creciente número de contextos en todo el mundo.
“Hay un grave riesgo de que se evolucione hacia lo que es, para la mayoría de nosotros, una dirección errónea”.
Antes de la entrega de cada uno de los galardones, un miembro del comité Nobel de cada área realizó una breve presentación del premiado y resaltó la importancia de sus trabajos.
A cada uno de los premiados se les otorgó una medalla, el diploma y el cheque por valor de 10 millones de coronas (1.22 millones de dólares) que les acreditan como premio Nobel.
Entre los premiados destacan los nombres del virólogo alemán Harald zur Hausen, que se hizo acreedor al Premio Nobel de Medicina, quien además comparte la distinción con los dos franceses, Luc Montagnier y Françoise Barré- Sinoussi.
El premio en el área de Física lo comparten los japoneses Makoto Kobayashi y Toshihide Maskawa con el físico estadunidense nacido en Japón Yoichiro Nambu.
Los investigadores estadunidenses Osami Shimonura, Martin Chalfie y Roger Tsien recibieron gustosos el Nobel de Química por la exitosa aplicación de una proteína fluorescente.
El premio Nobel de Economía, creado en 1968, fue otorgado a Paul Krugman, mientras que el escritor Jean-Marie Le Clézio se convirtió en el decimocuarto francés en recibir el codiciado Premio Nobel de Literatura.
Unas horas antes, en una ceremonia que le antecede a la premiación, realizada en la capital noruega, Oslo, el ex presidente finlandés Martii Ahtisaari fue condecorado con el tan afamado Premio Nobel de la Paz.