La decisión costó al jurado. De hecho, el favorito de algunos medios de comunicación españoles era Mario Benedetti, pero tras varias horas de discusiones los integrantes de la Real Academia de la Lengua Española (RAE) decidieron que el poeta argentino Juan Gelman, columnista de MILENIO, fuera el ganador del Premio Cervantes 2007, el galardón más importante de las Letras Hispanas.
El anuncio lo hizo el ministro de Cultura, César Antonio Molina, quien resaltó que el autor lleva la poesía tatuada en los huesos. Ha sufrido la poesía en su propia carne, en las de sus descendientes y en la de sus antepasados judíos, explicó el ministro.
En palabras de Molina, Juan Gelman estaba muy contento y agradecido por la noticia del galardón y resaltó lo mucho que ha significado España para el poeta argentino en su trayectoria personal y profesional.
El ministro confirmó que Gelman visitará España en marzo para dar unas conferencias y después asistir a la entrega del Premio en el solemne acto que se celebra todos los años en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, en presencia de los reyes y el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.
Precisamente, apenas y conoció la noticia, Zapatero envió un telegrama a Gelman en el que resaltó resalta la fortaleza de su palabra, su obra y su vida como símbolos de esperanza.
Zapatero también le escribió a Gelman: Es cierto que existe también una justicia poética y hoy ha dictado su sentencia más honda: sí hay poesía después de la barbarie y no renuncia al rigor, a la profundidad, a la belleza. Porque la poesía es la eterna vencedora. Su palabra, que es palabra de muchos, abre espacios para entender lo incomprensible, para darle sentido al dolor, para seguir con la esperanza y la capacidad de amar intacta, para sentirnos uno y muchos en torno a ella.
En la rueda de prensa en la que se anunció el galardón, tanto Víctor García de la Concha, como el ministro de Cultura e incluso el poeta Antonio Gamoneda, premio Cervantes 2006, destacaron la dura historia personal del galardonado, que nunca le llevó a abdicar de su compromiso prioritario con la poesía, señaló el director de la RAE.
Amenazado de muerte, con su esposa e hijos desaparecidos, Gelman tuvo que huir de Argentina en 1975. Después de un tiempo en Roma y París, pasó a Nueva York y luego a México, donde reside en la actualidad.
En su intervención, Gamoneda apuntó que la subjetivación profunda de estos componentes existenciales de su vida y su terrible historia personal es también un valor y una manera de dar cuenta de unas circunstancias históricas que no son despreciables.
Junto a Gelman, figuraron en las votaciones finales otros cuatros nombres de grandes escritores, que ya aparecían en las primeras quinielas del galardón de este año. Son Mario Benedetti, Nicanor Parra, Blanca Varela y José Emilio Pacheco.
Su obra
Juan Gelman nació en Buenos Aires en 1930. Tras iniciar una carrera universitaria, la abandonó pronto para dedicarse al periodismo, la política y la poesía.
Gelman comenzó a publicar en la década de los 50. Sus dos primeros libros fueron Violín y otras cuestiones (1956) y El juego en el que andamos (1959). Con la obras de la década siguiente, Velorio del solo (1961) y Gotán (1962) comenzó a ser conocido en todo el continente iberoamericano.
Los libros publicados en este periodo de exilio, Hechos y relaciones, Si dulcemente y otros, reflejan el doloroso clima de derrota y pérdida que sufrió el autor. La recopilación Obra poética (1956- 1973) permite tener una visión de conjunto de su obra escrita en Argentina, que puede complementarse con De palabra y poesía (1971-1978). Gelman ha publicado con regularidad, desde México o Buenos Aires, nuevos volúmenes de poesía, entre ellos sus series Interrupciones.
Un aspecto curioso de la obra de Juan Gelman es la presentación de parte de su propia poesía como traducción, atribuyéndola a poetas apócrifos, como sus Traducciones III: los poemas de Sydney West (1969).
Desde hace años, el poeta colabora semanalmente en la sección Fronteras de MILENIO, abordando básicamente temas internacionales en su columna Al acecho.
Las voces del reconocimiento y la admiración
Juan Villoro
Es una voz poética decisiva. Un hombre con un compromiso político admirable y, sobre todo, una de las voces imprescindibles de nuestra literatura. Ha escrito buena parte de su obra en México, entonces sus lectores y amigos mexicanos debemos celebrarlo por partida doble.
Paco Ignacio Taibo II
Es uno de los grandes poetas contemporáneos, con una trayectoria, personal y política honorable. Para mi gusto un estupendo periodista y un gran poeta. El premio me pone muy alegre, porque además somos vecinos y solemos pasear juntos por las noches en la colonia Condesa.
Felipe Garrido
Podría haberlo recibido hace años y habría sido tan justo como es hoy. Su poesía es muy exigente, no siempre fácil. Una poesía hacia adentro, no descriptiva. Lleva muchos años de un cultivo muy riguroso dentro de lo que él entiende por poesía. Se trata de un poeta de tiempo completo.
Hernán Lara Zavala
Me llena de placer. Creo que Juan, dentro de su trayectoria modesta y discreta, ha alcanzado los mejores premios en todos los niveles, lo cual es una muestra de que su trabajo vale la pena. Su cruzada de carácter político, llamémosle justicia divina, de alguna manera se revalora.