Los cientos de manifestantes en favor de la vida arribaron ayer a la Catedral Metropolitana entonando el himno de Cristo Rey, mientras las campanas repicaban.
Concluyeron así gustosos la segunda peregrinación contra el aborto, encabezada por el sacerdote Pedro Agustín Rivera Díaz e imágenes guadalupanas.
Antes, en el inicio y durante el recorrido de la peregrinación, desde el equipo de sonido se exhortó a no agredir ni insultar ni gritar consignas políticas; tampoco llevar cartelones o mantas contra partidos políticos "porque es una peregrinación por la vida".
Obedientes, cientos de fieles católicos que acudieron a la cita caminaron por avenida Reforma rumbo a la Catedral y durante su recorrido sólo se escucharon rezos, cánticos y llamados a la razón.
En honor de la vida y a las imágenes de la Virgen de Guadalupe y de la Virgen de los niños abortados, los católicos, en su mayoría vestidos de blanco, mantuvieron el orden.
Entre las mantas principales se leía en una: Si la condición para vivir es que exista actividad cerebral, muchos asambleístas están en peligro de autoabortarse; sin embargo, ésta fue retirada porque se consideró un insulto.
En esta ocasión no asistió ningún político o funcionario, se dejó la organización a la Unión Nacional de Padres de Familia junto con el sacerdote Pedro Agustín Rivera, encargado del Templo Expiatorio de la Basílica (Antigua Villa), quien fue el encargado de dirigir el Rosario por la Vida, llamar a la cordura e incentivar a los fieles a entonar los cánticos.
En el rezo, el cura, flanqueado por los niños del coro de la Basílica, invitó a todos a orar por un sí a la vida, pero sobre todo para que los legisladores del Distrito Federal valoren la vida "en esta ley que pretender votar".
La caminata, que comenzó un poco desorganizada, salió del Monumento a la Madre; sobre Avenida Reforma cambió su recorrido por Avenida Juárez para no encontrarse con un grupo de perredistas y organizaciones en favor del aborto que estaban en el Hemiciclo a Juárez. Fue así que tomaron avenida Hidalgo para ingresar por 5 de Mayo a la Plaza de la Constitución.
Pese a tratar de evitar un enfrentamiento, integrantes de organizaciones feministas colocaron en todos los automóviles estacionados en 5 de Mayo carteles y volantes en favor de la ley pro abortista. De inmediato, mujeres católicas empezaron a quitarlas y destruirlas, pero fueron detenidas por sus propias compañeras, quienes les dijeron que otros también tienen el derecho a expresar su opinión.
Después de la llegada de los católicos a la Catedral, arribaron los fieles de la Santa Muerte, acompañados de su obispo David Romo. En ese momento recibieron insultos de un reducido grupo que se identificó como movimiento lopezobradorista, el cual gritaba consignas en favor de la ley pro aborto.
Decidieron no ingresar, sólo lo hizo su obispo, quien fue recibido por el presidente del Colegio de Abogados Católicos, Armando Martínez, a quien le entregaron cerca de 500 firmas contra el legrado.
Posteriormente entraron a Catedral a colocar un arreglo floral al Cristo del Veneno. A la salida, el representante de los seguidores de la Santa Muerte denunció que muchos de sus fieles no les dieron la firma porque los dirigentes del PRD les advirtieron que si signaban les quitarían los apoyos que reciben del gobierno capitalino.