Las partidas presupuestales para la compra de alimentos es un privilegio que comparten todos los miembros del gabinete presidencial, y se extiende hasta los subsecretarios y directores de área.
Los secretarios de estado cuentan con distintas partidas para alimentación en sus oficinas. Un ejemplo es Agustín Carstens, de Hacienda, dependencia encargada de la distribución del presupuesto y quien dispone para este año de un millón 30 mil pesos para la compra de comida.
Es decir, un gasto promedio diario de 2 mil 821 pesos con 90 centavos para los alimentos de 2007.
De acuerdo con el Presupuesto de Egresos, la asignación de estos recursos consignados en la partida 2200 debe corresponder con la actividad y necesidades de los funcionarios, sin embargo, en algunos casos el dinero no coincide con las tareas realizadas.
Un ejemplo se presenta en la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), donde la titular, Patricia Espinosa Castellano, cuenta con 628 mil pesos para organizar banquetes y adquirir alimentos para su despacho; en contraste, a la Dirección de Protección y Asuntos Consulares se le asignaron sólo 7 mil pesos.
Ésta es una de las áreas más importantes de la SRE, pues se encarga de auxiliar a los mexicanos en el extranjero, especialmente en EU, donde los paisanos son víctimas de abusos en sus derechos, violencia física y hasta homicidios, como ocurrió esta semana en Arizona.
Los empleados de protección se encuentran en todos los consulados y embajadas, donde se encargan de tramitar la repatriación de cadáveres o conseguir asesoría legal para quienes son encarcelados en el extranjero.
El secretario que recibe más dinero para comida es el de Salud, José Ángel Córdova Villalobos, a cuya oficina se asignaron un millón 968 mil 453 pesos. En cambio, el funcionario con menos recursos es el titular de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña: el consumo en su despacho será este año de 80 mil 640 pesos.
Sin embargo, según el Presupuesto de Egresos, el mayor gasto para alimentos corresponde a la Cámara de Diputados, que este año tiene disponibles 79 millones 540 mil 695 pesos
De acuerdo con el Clasificador por Objeto Gasto para la Administración Pública Federal, la partida 2200 se refiere exclusivamente a la adquisición de todo tipo de productos alimenticios, incluidas las bebidas. Es decir, en este rubro no se incluye el gasto por la preparación de estos alimentos, pues ello corresponde al salario de los cocineros ni tampoco se refiere a los viáticos o el consumo en restaurantes.
Estos conceptos se consignan en otras partidas presupuestales.
Reacciones
Legisladores y dirigentes políticos de oposición afirmaron que la austeridad en el gobierno de Felipe Calderón es un montaje. El mejor ejemplo, señalaron, son los gastos excesivos que realiza la Presidencia en la alimentación para los tripulantes del avión presidencial, entre ellos el propio mandatario mexicano.
Secretario general del PRD
Guadalupe Acosta
La política de austeridad del gobierno federal no es real, porque se sigue gastando el dinero de los contribuyentes en cosas totalmente prescindibles. Calderón no ha aplicado una real política de austeridad, hizo un montaje con la supuesta reducción de 10 por ciento a los sueldos.
Senador del PRI
Carlos Lozano de la Torre
Es una bofetada para el pueblo cuando hablamos que no tienen para pagar los dos pesos que aumentó el kilo de tortilla y luego oímos cifras como éstas. Lo único que generan los gastos excesivos es que la gente se decepcione.
Diputado del PRI
Jesús Ramírez Stabros
Es un exceso, porque ni en los restaurantes más exclusivos el cubierto cuesta esa cantidad. El gasto en alimentos no concuerda con la situación económica del país, menos cuando hay una escalada en los precios de los productos de la canasta básica. Es un precio muy alto el del menú presidencial.