Oswaldo yacía en el suelo. Landon Donovan ya corría hacia la banda con los brazos en alto. El balón se disponía a cruzar la línea y el corazón de más de 50 mil aficionados mexicanos aquí en el estadio, y de millones en el otro lado de la frontera, se fruncía, se iba haciendo chiquito. Y la esperanza, la sed de venganza, se moría
Llego el encuentro entre el balón y las redes. Era el 2-0. Llegó de la manera más humillante. De los botines del más odiado verdugo del futbol mexicano. Otra vez Estados Unidos. Y ni Hugo Sánchez nos salvó.
Esperanza y desencanto
Con un sólo entrenamiento con equipo completo, no se le podía pedir mucho al Tri de Hugo Sánchez. Y si a esto se le agrega la cuota obvia de nerviosismo que implica el primer partido de una nueva era y, nomás para cerrar, que el de enfrente era Estados Unidos, las exigencias, está claro, no podían dispararse.
Pero la derrota igual dolió. Y mucho. Con esa misma intensidad con la que se esperó este día, se sufrió el descalabro. Y también igual sería un error no aceptar que la selección nacional tuvo deficiencias en las que Hugo deberá trabajar a conciencia para darle a este equipo una identidad y que no todo se quede en un cuadro que llega y llega, pero no la mete. México, como el partido, vivió dos episodios diferentes en el University of Phoenix Stadium. En el arranque, con toda la esperanza de por medio, la primera sorpresa la vino a dar la no alineación de Nery Castillo, quien, lesionado, optó por ver el juego desde la tribuna. Esto orilló a que fuera Cuahtémoc Blanco el hombre con total libertad en la mitad de campo. Al jugador del América se le vio suelto por el tercer cuarto de la cancha tirando pases y moviéndose para abrir espacios que pudieran aprovechar los volantes mexicanos o Jared.
Por derecha, Alberto Medina fue lo más destacado que tuvo el Tri en esta primera mitad. Y es que El Venado captó a la perfección la función que le dio Hugo de ser el hombre desequlibrante y surtidor de balones al área que se necesitaba al ataque, pero también el que no tuvo empacho en meterse detrás de línea de medio campo para cerrar la pinza y tapar la salida de los volantes estadunidenses. Estados Unidos siempre, todo el partido, apostó por una jugada a balón parado, por un contragolpe. Nunca quiso arriesgar. Y eso permitió que la escuadra mexicana, en la medida de lo posible, encontrara todas las facilidades para llegar al arco defendido por Howard.
Sin embargo, México pecó de tocar de más el balón en los linderos del área estadunidense, nunca apareció una genialidad desequilibrante o un movimiento que abriera el hueco, dejando a un cabezazo de Borgetti que pasó rozando el palo, hasta el minuto 42, como la única llegada real de peligro por parte de los mexicanos. Para el complemento, la esperanza se convirtió en desesperación. Y el equipo de Hugo perdió, si alguna vez es que la tuvo, la poca forma que había mostrado.Fueron 45 minutos de músculo, mucho peloteo y cero contundencia.
Porque sí, México generó oportunidades, pero siempre basado en una insistencia terca bien apoyada por el estilo ratonero de Estados Unidos y no en un buen juego de conjunto.
Así llegaron los tiros de larga distancia absurdos, los empujones burdos ante los atléticos rivales y las corretizas sordas. Nada que Estados Unidos no supiera sólo controlar, sino aprovechar. Así, llegó la tan esperada oportunidad. Tiro de esquina y gol. Lo que vino después fue pan con lo mismo. Pero recargado. Cero futbol, mucha enjundia, pero cero futbol. Y llegó la humillación. Y fue, otra vez, el verdugo de siempre: Landon Donovan.
Me vale madre lo que digan
Oswaldo Sánchez reflejaba lo que fue México anoche en el estadio University of Phoenix. El arquero de Santos Laguna salió molesto del vestidor, no lo pudo ocultar. La impotencia lo invadió, fiel a su costumbre no se cuidó la boca a la hora de hablar sobre la derrota en contra de los Estadsos Unidos.
Enterados minutos antes que algunos de los jugadores de EU los criticaron por intentar agredir a Johnson, tras el segundo gol del equipo de las barras y las estrellas, vía Landon Donovan, Sánchez fue tajante con su respuesta: Me vale madre lo que digan, que chinguen a su madre. Y es que, el arquero aceptó que no hay derrota que duela más que las que le propina Estados Unidos, el rival más odiado, el que ha construido en los últimos años una clara supremacía sobre los verdes.
Me da mucho coraje perder, pero me da mucho más que sea frente a este equipo. No importa cómo, pero había que ganar este partido, no se pudo y eso da mucha impotencia, dijo. Por su parte, Omar Bravo, quien se cansó de fallar y fallar, fue sincero al señalar que la falta de puntería frente al arco rival, fue la que al final impidió que México saliera con un mejor resultado en el partido de anoche.
Está claro, que si no tienes contundencia, no puedes hacer nada. Esto se gana con goles y nosotros no los pudimos meter, a pesar de que estuvimos encima. Francisco Fonseca, otro de los que insistió mucho sobre el arco de los de casa, pidió no dramatizar por la primera derrota en la era de Hugo Sánchez.
Esto apenas va empezando, no pasa nada, seguro mejoraremos, porque deben de tomar en cuenta que tuvimos muy poco tiempo para trabajar juntos, consideró el jugador.
Contradicciones
Nery Castillo, quien vio el partido desde la tribuna, aseguró que su ausencia en la alineación y en la banca se debió única y exclusivamente a que no alcanzó a reponerse de la lesión que viene arrastrando en el tobillo. Estoy tocado, me duele mucho y por precaución decidimos que no jugara, explicó el mediocampista del Olimpiacos de Grecia.
Más tarde, Roberto Rodríguez, médico del Tri entró en contradicciones respecto a lo que había declarado en días anteriores, al asegurar que a pesar de que la lesión de Nery no era de gravedad, al final de cuentas, se decidió cuidarlo. Tiene un esguince de primer grado, se sintió bien tras el primer entrenamiento, pero después sintió mucho dolor, por eso quisimos cuidarlo.
Vestidores
No merecían ganar
Hugo Sánchez aseguró que más allá de haber sufrido su primera derrota al frente del Tricolor, lo más doloroso fue la forma en que se dio: Es frustrante hacer el buen juego, de crear situaciones de gol, de tener todo para merecer el triunfo y que el rival, con poquito, sea el que se lleve el triunfo. No es nada agradable esta situación, porque perdimos frente a un rival que no merecía ganar.
Sin querer utilizarlo como pretexto, Hugo indicó el poco tiempo que tuvo para trabajar con platilla completa, pudo ser uno de los motivos que originó esta derrota.
Hay que destacar que ellos llevan casi un mes entrenando y nosotros sólo dos entrenamientos, pero esto nos da el optimismo de pensar que para Copa de Oro vamos a alcanzar ese nivel que todos queremos, dijo.
Hugo confirmó que la ausencia de Nery Castillo en la cancha se debió a una lesión y adelantó que el jugador del Olympiacos estará convocado de nueva cuenta para la próxima fecha.
Tiene una lesión, no lo íbamos a arriesgar, pero estará en la próxima fecha FIFA.