Presentará libro en el Centro de la Imagen
Palestina e Israel, contrastes fotográficos de Daniel Aguilar
2012-01-17•Cultura
El fotógrafo mexicano Daniel Aguilar lloró en Palestina. Tenía unos días en Oriente Medio y estaba impresionado con lo que veía: niños peleando contra el ejército israelí. Los menores lanzaban piedras a un tanque militar y eran repelidos con gases lacrimógenos.
“Lloré al recordar que no valoro lo que tengo. No pienso en cambiar las cosas, porque para eso primero tengo que cambiar yo: a mí un narcotraficante no me ha hecho nada, pero sí a un vecino. Es más agresivo darle dinero a un patrullero y subirle a la música en tu casa, que decir: los judíos son unos malditos, porque al hacerlo tienes que preguntarte: ¿tú cómo eres?”, dice el fotorreportero.
Entrevistado a propósito del libro Palestina, historias que Dios no hubiera escrito, que será presentado el jueves en el Centro de la Imagen a las 19:00 horas, por Ulises Martínez (también participó como fotógrafo en el libro), Karla Iberia Sánchez y Ulises Castellanos, Aguilar piensa que este trabajo le permitió conocer un mundo completamente alejado en su vida.
“En este momento no podría ponerme una camiseta diciendo soy palestino. No existe una verdad absoluta, menos sobre este tema. En el lado palestino vi amabilidad, también la única noche que cené en Tel Aviv. El miedo lo sentí en el Aeropuerto de Tel Aviv”, menciona.
Cuando fotografió el amanecer de Ramala, se encontró con alguien que le preguntó si estaba bien. Respondió que sí, caminó dos cuadras y alguien le ofreció café y pan. Su experiencia no tiene que ver con lo que se suele decir sobre el conflicto palestino-israelí, está llena de contrastes.
El libro, con textos de Alejandro Almazán y Óscar Camacho, reúne un trabajo hecho durante dos semanas y presenta historias de la vida cotidiana. Destaca una serie de imágenes en las que una mujer espera a que su hijo salga de la cárcel, donde permaneció cuatro meses por participar en una protesta. “La serie de imágenes me impactó mucho. En especial con la mirada del niño de 16 años al salir de la cárcel: era la mirada de un adulto que está indignado ante la impunidad”, dice el ganador del Premio Nacional de Periodismo en 2000, 2002, 2004 y 2006.






