Programa económico placebo

El Observador

Samuel García

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  • 2010-09-09•Negocios

El Paquete Económico para el año 2011 que envió ayer el presidente Calderón al Congreso es una especie de placebo. Una propuesta inocua desde el punto de vista económico que no impactará significativamente en el crecimiento económico del país, que no pretende modificar el statuo quo de la política hacendaria y fiscal, ni tiene grandes aspiraciones para dar un giro en el rumbo futuro de la economía. Sí pretende mantener el estado de las cosas como van, con ‘responsabilidad’ —término usado con mucha frecuencia en el discurso oficial para significar ‘no tomar riesgos’— con cierto sigilo, sin siquiera llamar la atención, buscando —en todo caso— que el mercado interno nos depare alguna sorpresa para intentar un crecimiento de algunas décimas porcentuales por arriba del 3 por ciento esperado para el próximo año.

Un verdadero placebo como lo definen los médicos: Sin ninguna acción significativa en el organismo, pero que puede causar cierta satisfacción por pura sugestión del paciente. Esa es la primera lectura general que surge de las propuestas de presupuesto de egresos, de ingresos y los criterios generales de política económica para 2011.

Para el próximo año el gobierno espera que los ingresos se incrementen 3 por ciento respecto de los que calcula ingresaran este año, básicamente porque está esperando un incremento importante en los ingresos por impuestos recaudados del orden de los 100 mil millones de pesos adicionales. Esta apuesta se da porque el gobierno espera un dinamismo de la economía del 3.8 por ciento basado en la mayor fortaleza del mercado interno, en el sostenimiento de los gravámenes actuales (incluyendo el IVA al 16 por ciento y la aplicación del IETU como impuesto de control) y una mayor eficiencia recaudatoria por las acciones de fiscalización que ha venido implementado el SAT crecientemente desde hace algún tiempo para acá.

El gasto total planteado para 2011 se fundamenta básicamente en el mayor ingreso tributario esperado y en una reducción gradual del déficit público como se había planteado desde 2009. Así el presupuesto de egresos 2011 contempla un incremento de 2.3 por ciento sobre el de este año, siguiendo con el énfasis en importantes incrementos presupuestales a los rubros relativos a la seguridad pública, al gasto social (educación y salud) y a las participaciones a los gobiernos estatales. Es notorio el incremento en los gastos dedicados a las pensiones (más 13.5 miles de millones de pesos), la caída en el gasto de capital en 11 mil millones de pesos, así como el retiro parcial de los estímulos financieros, vía la banca de desarrollo entre otros instrumentos, que se habían aprobado el año pasado para contrarrestar la menor actividad económica. Todo esto arroja —según la propuesta del gobierno federal— un déficit estimado de 2.3 por ciento del PIB, menor al que se estima resultará en 2010 con la intención de reducirlo aún más hacia 2012.

Como se ven, son cifras muy parecidas a las de 2010. La primera lectura es que no hay cambios significativos. Un paquete placebo para el 2011.

El PRI tiene la palabra.

samuelgarcia2010@hotmail.com