Violencia y legalización
Día con día
Héctor Aguilar Camín
En respuesta a Juan Ignacio Zavala
En su artículo del domingo pasado en MILENIO, Juan Ignacio Zavala toca un punto central en el incipiente debate mexicano sobre la legalización de las drogas.
Legalizar, dice, no interrumpirá la violencia de las bandas del narcotráfico. Menos aún, sugiere, si se legaliza sólo la mariguana.
Comparte este punto de vista con Jorge Fernández Menéndez, el periodista que más libros ha escrito, un verdadero especialista, sobre el narcotráfico.
Creo que tienen razón en el corto plazo, pero no en el largo. La legalización de las drogas no tendría un impacto inmediato en la desestructuración de las bandas criminales ni en la disminución de su capacidad de violencia.
Es probable incluso que, en un primer momento, la reducción del negocio llevará a las bandas a buscar fuentes de ingreso en otros crímenes.
Pero el efecto estructural, el efecto de mediano y largo plazo de la legalización, sería reducir drásticamente el volumen de ingresos del crimen organizado, y acabaría reduciendo al crimen, pues en ninguna actividad delictiva podrán tener las rentas que obtienen hoy por el tráfico de estupefacientes.
Lo que reduciría la legalización son las ganancias que permiten a las bandas: 1.Corromper autoridades y policías, 2. Reclutar sicarios y pandilleros, 3. Comprar armas y multiplicar su capacidad de violencia.
Es verdad también que la sola legalización de la mariguana no reduciría todos los márgenes del tráfico y tendría, por tanto, un efecto parcial en la reducción de la violencia.
Sería, sin embargo, un efecto enorme. Según la White House Office of National Drug Control Policy, más de 60 por ciento de los ingresos del crimen organizado de México vienen de ventas de mariguana: 8 mil 660 millones de dólares del total de 13 mil 800 (ingresos del narco mexicano en 2006).
Quitarles 60 por ciento del ingreso no es poca cosa. Pero no basta. Según la ONU, la renta de los cárteles mexicanos por el paso de cocaína a Estados Unidos es de 3 mil millones de dólares.
Suficiente dinero para sobornar policías municipales y estatales que ganan 4 mil pesos y para contratar sicarios que están dispuestos a matar por cinco mil.
Por eso, si queremos quitar a las bandas criminales todo el dinero que les permite corromper, reclutar y armarse, no basta con legalizar la mariguana, hay que legalizar todas las drogas, con diferentes regulaciones para cada una, desde luego.
Que esto no pueda hacerse sin la anuencia de Estados Unidos no quiere decir que México no pueda elevar el argumento de la legalización y ponerlo en la agenda.


