La fiesta se arruinó

La selección mexicana de Efraín Flores no pudo ante Ecuador, que fue un rival de altura, en un escenario deslucido gracias a la pobre entrada en el Omnilife.
  • 2010-09-05•Futbol Mexicano

El momento en que las selecciones de México y Ecuador entonan los himnos; como escenario, en Estadio Omnilife tan vacío como en un partido cualquiera
El momento en que las selecciones de México y Ecuador entonan los himnos; como escenario, en Estadio Omnilife tan vacío como en un partido cualquiera Foto: Rafael Ocampo

Nada pudo presagiar el resultado del primer partido de las fiestas del Bicentenario ya en mes patrio -porque España había levantado el telón hace casi un mes-, ni siquiera lo frías y vacías que lucían las tribunas del Estadio Omnilife con apenas unos 16 mil aficionados. Ecuador fue respondón y tras descuidos defensivos le arruinó a la selección de México lo que debía terminar en alegría.

Hacia cinco años que el Tri no se presentaba en Guadalajara y ni eso hizo que los tapatíos llenarán este estadio; ellos están con sus Chivas, con los 20 pesos que costará la entrada para el partido contra Tecos de este domingo.

Y así, en ese marco de mediocridad, el Tri vio empañada su participación en el mes patrio, Efraín Flores su debut como técnico nacional, aunque sea interino, y Javier Hernández, el gran ídolo, su segundo partido en este estadio y en esta ciudad desde que se incorporó al Manchester United.

Cuando se pensaba que de Ecuador se tendrían escasas noticias, antes del primer minuto del juego alzaron la mano y borraron cualquier indicio de menosprecio. Un conocido del futbol mexicano, Christian Benítez -de Santos Laguna- se filtró a zona peligrosa y sacó un disparo que paso entre las piernas del Guillermo Ochoa.

Bien lo dijo Flores previo al encuentro, este Tri debía dominar el esférico, hacerse del control, y así fue; sin embargo, el gol del empate te tardó en llegar. Hasta el minuto 41, gracias a un autogol de Luis Checa, quien intentó desviar un tiro del Chicharito. Sólo un respiro.

Pero el gol ecuatoriano ya había retratado de mala manera a la defensa mexicana, esa tiene en Rodríguez, Moreno y Salcido a dos con entereza, de lo mejor de lo que se puede hablar, pero que no lucieron como debían en esa zona.

El segundo tanto ecuatoriano, ya en la segunda parte, fue de Jaime Ayoví; la estocada que hizo que los pocos aficionados que desembolsaron sus pesos desesperaran y abuchearan. La más sonora de las protestas se la llevó Carlos Vela al abandonar la cancha, justo en el ingreso de un esforzado Javier Orozco, El Chuletita.

Lo de Vela que a raíz de aquellas declaraciones suyas contra la superficie artificial del Omnilife. No fue la noche del delantero, se fue en blanco y ello abonó al reproche de los asistentes, que severos lo despidieron entre chiflidos.

Los minutos siguientes fueron pan con lo mismo. El Tri apenas pudo dar algunos sustos, como el de Enrique Esqueda en los últimos minutos, pero falló cada que incursionó. Ecuador siguió con su misma entereza, sobre todo en la defensa, pese a los cambios que un amistoso parece imponer como obligatorio.

En favor de Flores su equipo mostró cierto orden, pero sigue careciendo de lo que históricamente no tiene la selección, la eficacia para encontrar el gol. Veremos si en los próximos encuentros jugadores como Carlos Vela y Enrique Esqueda puedan mostrar mayor garra, determinación a la hora de estar frente al marco rival.

Del Chuletita Orozco, pocas cosas se pueden hablar por los minutos que estuvo en la cancha, tuvo una sobre el final, pero cruzó mucho el tiro y salió la pelota. El atacante, tendrá otros partidos para mostrar si es o no apenas goleador de club, como muchos que han pasado por la selección.

Este año le quedan dos partidos al cuadro nacional, uno ante Colombia y otro con rival por confirmar, pero aquí deberá aplacar todas las criticas con las que, seguramente, esta mañana amanecerá. Al menos ayer ya despertó el juicio de muchos: ¿será pérdida de tiempo seis meses de interinatos?

“Estoy muy triste”: Efraín Flores

La derrota en su presentación como DT de la selección fue un mazazo para Efraín Flores.

“Estoy muy triste por la derrota, me hubiera gustado arrancar este proceso con una victoria, pero también cuidando mucho la forma como se pudo haber ganado o perdido; estoy triste, pero también tranquilo de que hubo unas dos o tres cosas favorables, como la gran actitud del equipo, la disposición, sobre todo tácticamente para todos los movimientos que intentamos hacer, eso para un equipo que apenas trabaja cuatro días es muy valorable, el equipo siempre se negó a la derrota y sobre todo a mí me deja muy claro que hay un equipo de jugadores jóvenes que muy pronto nos darán la satisfacción que estamos deseando todos”.

Otro aspecto que llamó la atención fue la baja entrada en el estadio: “Todavía hay una cruda del Mundial, los precios, la vialidad, hay muchísimas cosas, no podría decir por qué, pero sí es lamentable, me da tristeza, porque nuestra selección no viene muy seguido a Guadalajara, nosotros nos preocupamos por tratar de darle un buen futbol, un resultado, lamentablemente no fue así. Lo de Vela es un muchacho con mucho carácter, un gran talento y seguramente esto se asimila”. (Jesús Hernández Téllez)

30 segundos se tomó la selección de Ecuador para poner el 0-1 en el marcador del Estadio Omnilife de Guadalajara.

Le hubieran dejado el caucho extra

Ese debió de ser el primer pensamiento en la cabeza de Efraín Flores, cuando apenas cumplía el primer minuto de su debut como técnico nacional y el marcador mostraba una ventaja para los ecuatorianos, los rivales en turno. El mismo pensamiento seguramente se repitió minutos después en un error del Maza que casi le costaba el segundo gol a México.

Era arriesgada la apuesta de Flores, jugar con tres defensas ante la velocidad de Ayoví (Jaime, no Walter) y Christian Benítez. A eso hay que sumarle el desorden que mostró la última línea mexicana, durante todo el primer tiempo, el ejemplo más claro se dio en el minuto 30 cuando el defensa Luis Checa tuvo una nueva oportunidad de ampliar la ventaja.

Diez minutos más tarde, Checa sí la metió, a centro del Chicharito, el defensa anotaba en propia puerta, igualando el marcador hacia el descanso, un resultado injusto para Reinaldo Rueda para los primeros 45 minutos, no hace falta esforzarse mucho para recordar al menos dos intervenciones importantes de Guillermo Ochoa.

Para el segundo tiempo, la euforia mostrada por los pocos aficionados que desafiaron las pocas garantías viales que ofrece el nuevo estadio de Chivas se vio reducida tras el segundo gol de los ecuatorianos, nuevamente a velocidad y se repitieron también los descuidos defensivos. Parecía un día antes Néstor de la Torre no tenía razón, cuando dijo que la superficie de esta cancha era rápida o lenta para los dos, ya que para el único equipo que parecía rápido era para Ecuador.

Por cierto, siento la obligación de mencionar que este fue el segundo partido de la selección de México como parte de la celebración del Bicentenario, siento dicha obligación porque nadie más lo hizo, ya sea antes o durante el partido, nunca se mencionó este “cuadrangular” que en su nacimiento le daba nombre a esta serie de partidos, lo único alusivo a este evento era el uniforme de la selección y ya. Una celebración desangelada, desde la afluencia al estadio hasta el espectáculo mostrado por el equipo mexicano en su pasto sintético. (Gerardo Ruiz Massieu)

Minelli Atayde | Enviada, Zapopan