¡México, México, Sha La La!
Hacer una canción cívica no es enchílame otra: Jaime López
2010-09-05•El Ángel Exterminador
La primera parte de esta conversación sucedió el 16 de agosto, dos días antes de la polémica canción fuera presentada a los medios.
En todos tus años de compositor es la primera vez que eres invitado a participar en un evento institucional como el Bicentenario, ¿qué significa para ti?
He vivido muchos años pero es el primer Bicentenario al que me invitan, jajajajaja… El único que me tocó fue el nacimiento de mi hija Louisiana en el año en que se conmemoraba el de la Revolución Francesa, y su mamá y yo decíamos: “Si es niño se va a llamar Vicente Mario”, que ahorita debe ser un chiste muy difundido, pero más bien se me ocurría que, hoy 16 de agosto, estamos a un mes del Bicentenario y se conmemora la muerte de Elvis Presley, es decir, Elvisenterrado, jajajajaja. Pero bueno, en esto del Bicentenario estoy trabajando para Instantia, una compañía internacional encargada del evento, a la cual me llamaron vía Bon (Leoncio Lara), quien me comentó: “Cuando yo te propuse, me dijeron que ya conocían tu trabajo y ellos pensaban invitarte para que Aleks Syntek haga la música y tú la letra”. A mí me interesó, porque trabajar con Bon siempre ha sido un placer, y además por un trabajo que regularmente no hago. Nunca había hecho algo en la publicidad por encargo. Y de algún modo lo agradezco, porque el que te hablen por tu currículum, sin meterlo por aquí o por allá, es más que kikirikiki o cucurrucucú paloma.
Vas a estar en la mira y el oído de mucha gente…
Para mal e incluso para bien, jajajaja… Para mí no es una misión divina ni histórica ni una obligación hacer lo que hago, yo amo mi trabajo. Cuando llegué al DF tenía 15 o 16 años, había agarrado la guitarra un año antes, y cuando empecé a hacer canciones y descubrí que eso era lo que me emocionaba para seguir en la vida me dije: “Yo la voy a hacer en esta ciudad”.
¿Y sí la hiciste?
Molestia aparte, pareciera que uno es arrogante porque en este país se premia la humildad. Mi idea de la humildad es el justo medio entre el complejo de superioridad y el de inferioridad, creo en el ego más que en el alma, pero de repente andar entre los delirios de grandeza y la bocabajeadez requiere un justo medio. Sí la he hecho, confieso que he bebido, y todavía sobrebebo, jajaja, pero no se malinterprete que por haber hecho la rola del Bicentenario siento que ya la hice: yo la he hecho y la hago cada vez que realizo una idea.
¿Cómo surgió la letra de la canción?
En la primera junta con la gente del Bicentenario yo dije: “Es un poco difícil en una canción como ésta no caer en el optimismo ciego, el positivismo despatarrado ni en el trauma de cómo ha corrido sangre en nuestra Historia, entonces debe haber un equilibrio. Como país apenas somos centenarios, en todo caso el futuro es milenario”. Esta frase les encantó y me pidieron que me fuera por ahí.
Dos semanas después, Jaime López retoma el tema a la luz de la crítica que su trabajo como compositor ha generado:
¿Qué piensas de la reacción que provocó “El futuro es milenario”?
Soy el blanco del tiro y, como tal, tengo la ventaja de saber de dónde vienen los dardos y la fuerza que traen. Es interesante una polémica si realmente lo es, si hay argumentos, pero si no, eso es lío de verduleras. Yo me he divertido mucho… leña verde que no te quema te hace más bonzo.
¿Previste que esto iba a pasar?
Cada que haces algo más allá de lo habitual y te acercas a lo desconocido te estás arriesgando. En este caso yo no he hecho nada vergonzoso, no tengo por qué tirar la piedra y esconder la mano, echarme a correr o cancelar la comunicación. A mí no me preocupa el Twitter ni el internet, y no es que esté en contra o a favor, simplemente no estoy y, afortunadamente, todavía hay gente que se quiere comunicar de una forma directa. Hablando se enciende la gente, jajajaja… Yo no preveía que esto fuera a suceder tal como ha sido, a mí no me interesa promoverme a través del escándalo, pero siempre me pasa, hace muchos años cuando aparecí en Televisa se soltaron cuestionamientos, a veces muy desproporcionados, o hace un año, que me presenté con Óscar Chávez, un cierto sector reaccionó también de manera exagerada. Yo doy la cara por las cosas en las que me meto por voluntad propia, nadie me torció el brazo para estar en esto, y en cuanto al dinero, para mí es una consecuencia de mi trabajo, no es la primera vez que me pagan bien y espero que no sea la última, además, no lo hice sólo por dinero, lo hice para “echarme ese trompo a la uña”, porque me gusta probarme. Desde luego prefiero cosas seguras, estables, pero me gusta arriesgarme, es como decir: “El torero sabe torear, pero no sabe cómo va a venir el toro”. Yo no preví esto, pero no le saco, porque estoy preparado. Incluso tuve que dar la cara por Aleks Syntek en ciertas cosas que correspondían al trabajo mutuo, pero desde luego no estoy de acuerdo en que alguien abandone el barco para hacerles el caldo más gordo a sus detractores. Nosotros no hicimos un himno, es una canción que promueve un evento.
¿Entonces no te afectan las críticas?
No es que yo les tenga que gustar, “no soy monedita de oro, pa’caerles bien a todos”. Yo fui criticado desde la primera canción, me dijeron que sonaba al “Lamento borincano”; después, cuando en Televisa empezaron a difundir “Ella empacó su bistec” o “El mequetrefe”, hubo quienes me preguntaban por qué no grabé “Adiós a los dioses”, y no se daban cuenta que “Bonzo” estaba pegando más. Cuando hice “Chilanga banda”, algún medio me cuestionó por qué teniendo canciones tan importantes, ésta se convertía en representativa de mí, pero detrás de “Chilanga banda” están todas esas canciones que la sostienen. En este caso, hacer una canción cívica no es enchílame otra, y si yo me encerrara en mi torre de marfil, ni me arriesgaría ni lo haría. Si te arrojas de la torre, o aprendes a volar o te das en la madre.






