Trascendió

Trascendió

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  • 2010-09-03•Al Frente

Que la élite empresarial dio ayer respaldo inequívoco al presidente Felipe Calderón en Palacio Nacional, con la presencia de líderes como Carlos Slim, Alfredo Harp, Roberto Hernández, Lorenzo Servitje y su hijo Daniel, Valentín Díez Morodo, Roberto González El Maseco y Miguel Alemán padre e hijo, entre muchos otros.

Notable también, hay que apuntarlo, la ausencia de grandes empresarios de Monterrey.

Que quien hizo su famoso numerito fue Marcelo Ebrard.

Llegó a su lugar, con el resto de los gobernadores, cuando ya el Presidente había pasado a saludar de mano a cada uno de ellos, y fue el primero en abandonar Palacio Nacional para evadirlo al final, aunque, eso sí, iba muy sonriente y despidiéndose hasta de las edecanes.

El ritual conlleva su logística, pero, dicen en el GDF, vale la pena con tal de no hacer el papelazo de Jesús Ortega, líder nacional del PRD, que cuando se decidió a saludar de mano al Presidente, hace unas semanas, lo hizo sin darle la cara.

Que, hablando de logística, los góbers del PRI, en funciones y electos, le cayeron en banda al Informe presidencial, con Enrique Peña Nieto en la primera línea, sin sus camionetas y asesores con los que suelen acudir a actos como el de ayer.

La estrategia fue mostrarse en bloque para despejar toda versión de divisiones generadas después del periodo electoral.

Los coordinadores de bancada y la dirigente nacional, Beatriz Paredes, llegaron por su cuenta minutos antes que los mandatarios estatales.

Que el momento más emotivo del mensaje presidencial, por cierto, fue el reconocimiento a las fuerzas armadas. ¿La sorpresa? El anuncio del apagón analógico.

Que el senador panista José González Morfín pasó su primera prueba de fuego, y tomó nota seguramente, al sobreponerse a la petición de unos 40 de sus correligionarios para que Santiago Creel presidiera la Junta de Coordinación Política.

Los simpatizantes del ex titular de Gobernación argumentaron que es el único panista con aspiraciones presidenciales declaradas, y para contrarrestar los reflectores que están sobre Enrique Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard y otros, lo mínimo que podían hacer era apoyarlo.