Del “¡sí se puede!”… a la realidad
El asalto a la razón
Carlos Marín
Del mensaje presidencial resaltan la convocatoria (va de nuez) a la unidad para la construcción de un mejor futuro; la autocrítica en el reconocimiento de que la falta de oportunidades hace que millares de jóvenes caigan en “las garras de la delincuencia”, así como “la zozobra” que provoca en la sociedad la lucha frontal contra la narcoviolencia.
No obstante (pese al aparente optimismo con lo que comentó el priista Enrique Peña Nieto), esa convocatoria llega tarde (comenzó ya el declinante último tercio del sexenio) para construir acuerdos, y está fresco el agravio a los añorantes del priato con la alianza electoral de legítimos y espurios.
Por desgracia, la autocrítica (se dijo también “insatisfecho”) no vino acompañada de un planteamiento claro sobre la forma en que se crearán esas oportunidades y se pueda mejorar en economía y educación.
Y, por más que el Presidente quiera que ésta, su generación de políticos, sea la que “supo ponerse de acuerdo y sacar adelante a la patria”, lo del futbolero “¡sí se puede!” no se ve cómo ni cuándo.


