Érika Olivia Martín del Campo Aguilar/Sobreviviente de la caída del puente del río Ameca
Un milagro haberse salvado
2010-09-02•En privado
La mala suerte, mala vibra, superstición o magia negra acompañaron a Érika Olivia Martín del Campo Aguilar. Ella viajaba en un taxi justo cuando cayó el puente sobre el río Ameca la madrugada del martes, para su fortuna se pudo aferrar a un tronco por dos horas lo que le salvó la vida.
Ese hecho fue el cierre de su mal día. Érika, que está separada del padre de sus dos hijos, por la tarde del lunes salió en su auto, como todos los días, a su trabajo hasta que se topó con un despistado transeúnte que se le atravesó en el camino sacándole tremendo susto. El cuerpo del peatón cayó sobre el parabrisas y lo quebró. “Desafortunadamente una persona se me cruzó, cerca de Ceibas, hay mucho tráfico, por el parque Acuático Splash, iba bajando del puente en mi carro, un Atittud Blanco 2008, agarro la lateral y seguí, iba despacio, luego esta otra persona me contó que en los otros dos carriles le cedieron el paso, pero no se percató que yo venía, ni yo lo vi ni él me vio, el cayó al parabrisas, me sentí muy nerviosa, a lo mejor lo maté o algo, e inmediatamente me bajé, con vidrios incrustados en los pies, le hablé al seguro, le hablamos a la ambulancia, no fue de gravedad, sufrió leves golpes”.
De ahí la detuvieron mientras se realizaban las investigaciones. Al final todo quedó en un susto, tanto para el peatón como para Érika quien también recibió asistencia médica. “Al muchacho lo mandaron al Seguro y ya vieron que no había sido culpa mía, yo iba bien y todo, me otorgó el perdón, me hicieron el alcoholímetro, todo salió bien… me trasladaron en ambulancia al Centro Médico y me dieron de alta a la una de la mañana”.
Para relajarse y desestresarse después del incidente automovilístico caminó al malecón acompañada de su novio. Ahí tomaron el taxi 441 del sitio 19 conducido por Marcos Joya Rodríguez. “Todavía iba sedada porque me dieron medicamentos y traía collarín”. Comenzó a quedarse dormida en el vehículo, “desperté hasta que oí el golpe y vi el puente ya destrozado, caímos al río, empezó a entrar agua al carro, y hasta que ya estaba al fondo, todo lleno de agua, me estaba entrando agua por la nariz y la boca y me estaba ahogando, quise abrir la puerta pero no podía, hasta que la patee y salí, fueron varios metros, yo siento que fueron unos cuatro o cinco metros lo que subí para la superficie”. Dice que practicó natación lo que le ayudó para aguantar la respiración y flotar.
Relata que la corriente comenzó a llevársela, los troncos la golpeaban, intentaba agarrarse de las ramas, troncos y demás pero era inútil, “hasta que llegué a un tronco que sí estaba bien, era parte de un árbol, y ahí me resguardé, me abracé de él por largo tiempo, estuve rezando, analizando todo, hasta que se me empezaron a entumir los brazos, y dije, bueno si me quedo así a lo mejor, me va a vencer, y voy a terminar cayendo, y si no encuentro algo más y me ahogo, porque sí era mucha la corriente, y en ratitos se hacían olitas, y en ese rato me llegaba el agua hasta el cuello, llegaba a tomar agua. Así que llegué a tomar mucha fuerza, logré subirme al tronco, veía de la carretera que aluzaban, estaban la policía, bomberos, hasta que empecé a gritar, sí me escucharon y con un palo empecé a hacer señales, y en poco tiempo después fueron por mí y me rescataron, estuve ahí como unas dos horas”.
Ella de 35 años y el taxista lograron salir casi ilesos, tras su rescate fue trasladada al Hospital Naval con lesiones en un brazo. Postrada en su cama Érika pide ayuda, “el gobernador vino y me dijo qué ocupaba, pero hasta ahorita nada, solo trae mi mamá los últimos cinco pesos que le quedan. Yo trabajo en los Patos y soy comisionista, quiero saber qué tipo de apoyo voy a tener, esto no fue mi culpa, me interesa saber dónde está mi novio, si ya entraron buzos a buscar; Joel Osorio Flores es mi novio y está desaparecido”, finaliza con voz entrecortada después de pasar por las horas más difíciles de su vida.






