El celuloide también tuvo sus carrilleras
2010-09-02•Cultura
Dicen los que saben que Pancho Villa, en la mejor época de la División del Norte, tenía un contrato de exclusividad con una productora cinematográfica de Estados Unidos, que documentaba las batallas y demás andanzas del Centauro del Norte. Eduardo de la Vega va más allá y explica que no sólo Villa tenía un equipo cinematográfico a sus espaldas, sino que “todos los caudillos revolucionarios mantenían sus agencias de filmación”. De esos aspectos, y del cine mexicano que surgió a partir de la Revolución, se charlará esta tarde en el salón Legisladoras del Congreso del Estado, como parte de los festejos por el Bicentenario de la Independencia y, más específicamente en este caso, el Centenario de la Revolución.
Eduardo de la Vega tomará el uso de la palabra para dar la conferencia Imaginarios Fílmicos de la Revolución Mexicana (1911-2010), en la que se revisará el papel del cine en la gesta revolucionaria. Y es que, a decir del investigador, la historia de ambas va de la mano. “El cine convivió con el proceso revolucionario desde su génesis hasta la consolidación de la Revolución. Luego continuó usándose como un medio idóneo para propagar ideologías”. En el caso mexicano, agrega De la Vega, el séptimo arte fue utilizado para propagar la idea oficialista de la Revolución, esa que dice que todos, aun cuando entre ellos fueran enemigos y se mataran los unos a los otros, aportaron en el movimiento.
Uno de los objetivos que pretende la charla es, explica el investigador, resaltar el hecho de que “en el cine se plasmó una visión complaciente”. Sin embargo, añade, también hubo un movimiento a contracorriente que buscó darle un sentido más crítico al movimiento armado, inspirado sobre todo en novelas, crónicas y reportajes. Y refiere números: “De 1930 a 1959 se filmaron 63 largometrajes de ficción con el tema de la Revolución. De esos, diez son adaptaciones de novelas o crónicas y la mayoría con clásicos del cine sobre la Revolución: El compadre Mendoza, Vámonos con Pancho Villa, Los de abajo, Flor Silvestre, La escondida”. En ese sentido, completa, se puede decir que la Literatura de la Revolución fue la base para el mejor cine sobre el tema en el país.
La idea de Eduardo de la Vega es ofrecer dos ejemplos de cómo se veía la gesta tanto en el país como en el extranjero. Para tal efecto, se proyectará el cortometraje Telegrama desde México, filmada en Holanda en 1914, y el documental La toma de Ciudad Juárez y el viaje del héroe de la Revolución don Francisco I. Madero, filmada por Antonio Ocañas y Salvador Toscano. A propósito de Toscano, realizador jalisciense, De la Vega adelanta que aprovechará su visita al Congreso para proponer que éste sea incluido en la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres por sus contribuciones al cine nacional. “Fue uno de los pilares y el cineasta más importante en los primeros años del cine mexicano. Sentó sus bases”.
La conferencia Imaginarios Fílmicos de la Revolución Mexicana (1911-2010), de Eduardo de la Vega, tendrá lugar a las 18:00 horas en el Congreso del Estado (Hidalgo 222). La entrada es libre.






