Los medios de Estado: uso y abuso
Antena
Javier Orozco Gómez
La estructura del sistema presidencial mexicano ofrece a su titular la oportunidad de tener una serie de ventanas de difusión gratuitas que puede utilizar discrecionalmente, llegando incluso al extremo en su uso o bien hasta infringir disposiciones legales.
Una de las experiencias que nos dejan las elecciones de 2010, es la revisión del aparato público gubernamental en materia de comunicación social. Por ley el gobierno tiene garantizado el acceso gratuito en radio y televisión a través de los tiempos oficiales, la cadena nacional y los boletines de notoria urgencia.
Pero el grado de autoritarismo que caracteriza a los gobiernos panistas llevó al IFE, a través de la Comisión de Quejas que preside Marco Antonio Baños, a dictar medidas cautelares para prohibir a cualquier funcionario público, federal, estatal o municipal, dar mensajes sobre logros gubernamentales hasta que pasen las elecciones, dos días antes de celebrarse, o sea el viernes pasado.
Pero éstas no fueron las únicas medidas, sino que ya habían existido otras derivadas de promocionales con contenido prohibido durante procesos electorales.
Pero también hay que tener presente que el Ejecutivo Federal cuenta con medios de comunicación a su disposición: Canal 11, Canal 22, IMER, Radio Educación, Organo Promotor de Medios Audiovisuales (OPMA) y hasta Notimex. Por cierto, respecto a estos dos últimos, cabe señalar que el OPMA ya tiene sus primeros 11 permisos para operar estaciones de televisión, y el segundo, a pesar de la reforma que le dio su autonomía no deja de ser controlado en su contenido noticioso.
Todo esto nos lleva a recordar al politólogo Daniel Cosío Villegas y su obra El estilo personal de gobernar; texto que busca dejar en claro que cuando el autoritarismo se convierte en una patología del líder que contagia al propio gobierno, se está hablando de un sistema político enfermo. Además se prueba lo afirmado por Robert Dahl: entre más se habla, menos se hace.
Y en efecto, eso está ocurriendo con el actual gobierno panista, que a diez años de haber ganado el poder, ya comienza a hacer carcomido por un cáncer, que lo está llevando a actos de desesperación como el espionaje además del abuso y mal uso de los instrumentos de comunicación que tiene a su cargo.
Por lo tanto, el siguiente paso es la revisión y vigilancia más estricta de estos mecanismos.


