Día 8: La resistencia del mexicano

Cartas oceánicas

José Ramón Fernández Gutiérrez de Quevedo

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  • 2010-06-18•Afición

No ha sido fácil escribirte, había mucho ruido en la memoria. Era el sonido del tiempo rechinando al detenerse. Sus minutos crujían. Podía escucharse la distancia entre una ciudad y otra. Te contaré que México con “x” ha ganado.

Estas noches que tantas veces quise arrancar del calendario, intentaron robarle el sueño. Pero resiste, y resistirá por ti el día siguiente como un campeón...

Saliendo al campo Domenech, ese técnico con cara de inspector, montó una inofensiva Revolución Francesa. Le entregó a Ribéry los poderes constituyentes y a Malouda y sus hombres las bayonetas.

A México le duraba poco el balón. Ni por Juárez o Torrado había salida. Hasta el minuto 30 la selección estaba condenada al pelotazo sobre Gio y Vela, lesionado en ese momento. Aguirre aprovecho la desgracia, entró Barrera y encontró las grietas de Francia, antigua y dividida. Márquez con gafete de caudillo, encabezó la resistencia del partido como ninguno.

La referencia era su línea, detrás de ella el juego iba a perderse, había que pintar una raya de ahí para adelante. Con la banda ganada y Márquez como mariscal el campo fue más grande, eran minutos peligrosos para Javier Hernández.

El riesgo estaba asumido, México encaró su historia a pecho descubierto y Francia entregó las escrituras del Mundial.

El 17 de junio se detuvo a las 20:30 horas, la fecha y el reloj ahora son parte de una generación que deberá aprender que un partido de futbol, no hace grande este país; ya lo era. Siempre ha tenido la talla de un gigante. Un juego no tiene derecho a confirmarle su entereza, México es un héroe de piedra. Duro como monumento y como su tierra.

No sé dónde estarás cuando amanezca, pero si te asomas por la ventana, escucharás su nombre por algún sitio.

josefgq@gmail.com