Jóvenes indígenas, identidad y rap hip hop: la batalla por la visibilidad
2010-06-04•Mundo Indígena
Hace poco tuve mi primer hijo y pasó algunos días en un hospital público. En su hoja de alta quedó marcado, sin que se nos consultara al respecto, que nuestro bebé no habla lengua indígena alguna y no se considera como miembro de ninguna etnia originaria. Yo soy mestizo, y al parecer mi hijo heredó el cabello rojo de mi abuela paterna y los ojos azules de la materna, lo que llevó a médicos y trabajadores sociales a asumir que el niño no se debe considerar indio. Pero su madre es de ascendencia zapoteca y habla la variante del Istmo de esta lengua, mientras que mi abuelo hablaba purépecha. Así que me pregunto: ¿es mi hijo o no indígena y, sobre todo, qué criterios aplican para esta definición? ¿Es que sólo es indígena quien responde a los estereotipos que se han creado sobre lo que éste debe ser?
¿Qué pasa con los que ya no viven en comunidades rurales, sino migran al extranjero o a las grandes ciudades de nuestro país? ¿O con los que perdieron la lengua? En México, la identidad india se cuenta a la baja, deliberadamente, en un afán discursivo de ocultamiento.
Quizá ésa sea una de las razones por las que en este país, a diferencia de lo que ocurre en Sudamérica e incluso Canadá y los Estados Unidos, el rap hip hop en lenguas amerindias no esté floreciendo. Pues si bien en sitios como San Mateo del Mar, Oaxaca, los jóvenes que han cumplido con el ritual del viaje al norte en ocasiones rapean sobre ritmos percutidos en concha de tortuga, estos MC´s (maestro de ceremonia, por su siglas en inglés; es la persona que improvisa las rimas) o raperos no hacen grabaciones ni se presentan más allá del escenario de las ventosas esquinas de su pueblo.
Los únicos grupos nacionales que he encontrado que utilizan lenguas indias en producciones discográficas son Sociedad Café y Movimiento Acaxao. El primer grupo no es un ejemplo canónico de rap indígena, pues sus miembros riman en español –y algo de spanglish-, aunque algunas de sus canciones inician con recitaciones en náhuatl del poeta Netzahualcóyotl. Acaxao, por su parte, sí define su música como “rap en náhuatl, mazateco, y kaxtilantlajtoli [habla castellana]”, y bailan breakdance enfundados en camisas y pantalones de manta.
¿En cuál de estos ejemplos está la verdadera identidad india, en los jóvenes ikoots (huaves) que rapean con “pantalones cholos” en las esquinas de San Mateo, en los raperos de Neza que encuentran en la iconografía azteca-vasconcelista una conexión con sus raíces, o en los MC´s de sustrato indígena y con estudios superiores en antropología que buscan esta reconexión a través de la lengua y la vestimenta? A mi parecer, y para no cometer el error de contar a la baja, los tres forman parte de una misma mazorca, sólo que son diferentes granos.
Hablemos ahora del maíz cultural que se siembra en otros países. Una de las cualidades principales del hip hop como género musical es su plasticidad para adaptarse a diversos entornos culturales. Debido a los fragmentos de música reciclada (samples) y la posibilidad de establecer el “ritmo y la rima” en cualquier lengua, este género de la poesía oral nacido en el Bronx es usado ahora por grupos como Ukamau Y Ké (del fallecido rapero aymara Abraham Bojórquez) o Wayna Rap para rapear letras completamente en quechua y aymara. Tanto Ukamau Y Ke como Wayna Rap son grupos de la ciudad de El Alto, Bolivia, que surgieron alrededor de la estación de radio comunitaria y centro cultural, Casa Juvenil de las Culturas Wayna Tambo (‘Wayna Tambo’ significa en aymara ‘lugar de encuentro para jóvenes’).
En Ecuador, Alvin y Tommy Cachimuel, junto a sus amigos, Saúl, el Maño y el Changa (todos de entre 10 y 17 años) conforman el grupo Los Nin, con títulos de canciones como “Mushuk Runa” (gente nueva) o “Katari-Identidad”. Los Nin fusionan flautas y melodías quichua con los pesados bajos y bombos del hip hop. Los Cachimuel son una familia de músicos y Los Nin se presentan en ocasiones junto con el grupo de sus padres, Yarina, que se enfoca a la música quichua, llevando la fusión a niveles de una calidad muy alta, además de que su propuesta escénica incorpora grupos de bailables que sorprenden con poppings y lockings ejecutados con maestría por bailarines de largo cabello trenzado y vestidos en ropa tradicional.
En Chile, Wechekeche ñi Trawün (“reunión de gente joven”; un nombre parecido, por cierto, al de Wayna Rap boliviano) es un colectivo que no sólo se centra en el hip hop, sino que se enfoca en la revalorización de la cultura mapuche. A pesar de utilizar principalmente el castellano en sus letras, Wechekeche hace una mezcla de diversos géneros musicales para transmitir un mensaje de gran carga combativa.
En los Estados Unidos, desde el año 2006 se celebra el Encuentro Internacional de Hip Hop Indígena, convocando grupos no sólo de Latinoamérica, sino también de África y Asia. En ese país existen grupos como The Lost Tribe (Chippewa), Quese IMC (Pawnee-Seminole) y Yaiva (Hopi). También cabe mencionar al grupo El Vuh, de origen xicano (con “x”, por aquello de reivindicar la grafía con que se representa el sonido “sh”, como en “mexica”), que en una de sus canciones dice: “deja de lado el español, mexica tiahui!”.
La refuncionalización de la propia identidad local en el contexto de un mundo globalizado es parte de la experiencia indígena y no una mera imposición o una suerte de travestismo cultural. Incluso los procesos de “re-etnización”,ejemplificados con los xicanos que se definen ahora como nikan tlaka (gente de aquí), en oposición a los anglos, que son vistos como “mojados del océano atlántico”, son formas de recuperar una identidad que, como dije, durante demasiado tiempo se ha preferido mostrar a la baja.
Estos MC´s y grupos de rap en lenguas amerindias demuestran que hace mucho tiempo no funcionan los estereotipos. Ahora es momento de que nuestra pluralidad cultural sea vista como fuente de riqueza y orgullo, nunca más como motivo de vergüenza u ocultamiento.






