La crítica: libro

De Joyce a Beckett, vía Barcelona

Así como en los años setenta del siglo XX se proclamaba la segura muerte de la novela, el nuevo siglo anuncia la también segura desaparición de los volúmenes impresos.
  • 2010-04-26•Cultura

Foto: Especial

Así como en los años setenta del siglo XX se proclamaba la segura muerte de la novela, convirtiéndose tal hecho en lo que Del Paso llamó “los funerales de la Mamá Grande” (funerales en los que el libro literario, es verdad, comenzó a verse desplazado por el producto comercial, con títulos y códigos de úsese y tírese), el nuevo siglo anuncia la también segura desaparición de los volúmenes impresos. Se aducen, incluso, razones ecológicas para que esto ocurra… cuando la ecología del cuerpo humano mucho lamentará que esos instrumentos para ejercitar la mente no estén ya al alcance de la mano.

En tal panorama casi apocalíptico aparece un extraordinario personaje novelesco, Samuel Riba, ex editor, al viejo estilo, de obras literarias, sumido en el otoño de sus sesenta años en una depresión que lo convierte en autista informático, leedor, diría Pedro Salinas, que no lector, quien sale de su pasmo cibernético para rendir un tributo final a la era Gutenberg, y lo hace al emprender un viaje a uno de los sitios en donde la novela del siglo XX se encumbró: el Dublín de Joyce, ciudad que cada 16 de junio recuerda esa jornada de 1904 en que se cruzan los destinos de los Bloom (Molly y Leopold) y el joven Stephan Dedalus.

El Bloomsday de Riba será también un Doomsday, el día del juicio final para una generación, la de los años sesenta, que creyó aún en la palabra impresa y que cuatro décadas más tarde se pasma ante el ordenador por la agonía no sólo de los libros bien hechos sino también, o sobre todo (lo que es peor), por la desaparición de los lectores con talento, en un periplo que va (en la novela de Vila-Matas) de la explosión lingüística de Joyce al desierto de palabras, casi silencio, de Beckett, otro dublinés, quien se vio a un paso del vacío perfecto. Por paradoja, el que la agonía se exprese de una forma tan poderosa es acaso una muestra de vitalidad.

Enrique Vila-Matas, Dublinesca. Seix Barral, Barcelona, 2010. 328 pp.

Mary Carmen Sánchez Ambriz