Josefina Vázquez Mota y Francisco Luzón

Cubículo Estratégico

Carlos Mota

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  • 2010-03-26•Al Frente

De todo el ejercicio que puso en marcha el miércoles el Partido Acción Nacional (PAN) para recordar la urgente necesidad de aprobar reformas estructurales, lo que más ha llamado mi atención es el formato: la bancada blanquiazul lo hizo frente a la sociedad civil, frente a académicos, líderes de organizaciones no gubernamentales, empresarios, periodistas. Fue un ejercicio de compromiso poco común de los políticos frente a quienes pagamos sus sueldos.

La coordinadora panista, Josefina Vázquez Mota, atinó a tres cosas: una, a validar su presentación con un académico, que pintó ante la audiencia del Club de Industriales un panorama sombrío hacia el futuro e ilustró la suerte que hemos tenido hasta la fecha —con agricultura, primero; deuda gubernamental, después; y petróleo, últimamente—, para llegar a ser quienes somos (sin realmente haber tenido que trabajar mucho).

La segunda fue el propio diagnóstico, de cuyos datos me quedo con el más enfatizado por Josefina: que sin reformas estructurales habremos de tener un PIB per cápita de 9 mil 563 dólares, pero que con ellas podríamos alcanzar hasta 11 mil 263 dólares. Esta diferencia sustancial debería ser suficiente para motivar a la sociedad civil a volcarse y presionar al PRI para que deje de entorpecer el camino.

Pero quizá el tercer recurso, que pasó algo desapercibido, sea el más importante: el acuse de recibo público que hizo Josefina del espaldarazo implícito que le ha dado el amigo que le inspiró a conducir este inusual ejercicio: Francisco Luzón. ¿Quién es? La mente maestra de Emilio Botín en Santander para toda América Latina. Conozco a Luzón; es un visionario con diagnósticos certeros sobre las oportunidades y retos de México y América Latina. Si hay alguien que tiene un termómetro afinado sobre cómo pintará el futuro de nuestro país, visto desde afuera, ése es Luzón.

De tal suerte, y aunque las diez reformas presentadas por los panistas como prioritarias —las conocemos todas: energética, fiscal, laboral, telecomunicaciones, etcétera—, se justifican por sí solas, el énfasis puesto en esta ocasión tiene un efecto que podría empezar a crecer: deslindar al PAN del desprestigio generalizado del que gozan los diputados.

motacarlos100@gmail.com