El FICG 2010: un resumen ejecutivo
2010-03-18•El Ángel Exterminador
Las semanas previas al inicio del festival, en la televisión local apareció una campaña llena de celebridades anunciando “yo sí voy”. Desde Pedro Almodóvar y Antonio Banderas, pasando por el tapatío Guillermo del Toro y Pedro Armendáriz. Al final sólo este último se apersonó en tan memorable edición del festival y de hecho hubiera asistido aunque no lo invitaran.
El arranque fue muy flojo, con la presencia del arrogante actor neoyorquino Matt Dillon, quien acudió a recibir el Premio Guadalajara Internacional y de paso demostrar que en persona puede ser tan higadazo como en algunas de sus cintas. En fin que en la alfombra roja de la inauguración estuvieron celebridades de la talla del Cala de Rostros Ocultos y el director Arturo Ripstein.
La competencia ha carecido de propuestas estelares y el bajo nivel es la norma. Reitero mi horror por el documental mexicano Todo, en fin, el silencio lo ocupaba, una tortura de 61 larguísimos minutos donde vemos a la activista Jesusa Rodríguez ensayando el monólogo del poema “Primero Sueño”, de sor Juana Inés de la Cruz, el cual debería ser transmitido cada día en los ministerios públicos de la nación para obligar a los presuntos responsables a declarar. Del mismo modo infumables han sido algunas ofertas latinoamericanas que este año se han empeñado en utilizar a niños o aborrecentes como eje central de su trama: lo hizo la realizadora argentina Julia Solomonoff al darle vida a Jorgelina, una Mafaldita atormentada en El último verano de la Boyita, repitió la formula la costarricense Paz Fabrega en Agua fría de mar, ficción llevada de la mano de una niña maniaca y mitómana, y tomó el mismo molde el brasileño Esmir Filho, que nos receta un dramón puberto al que salva en parte su fotografía y estética como de video sesentero de Pink Floyd.
2010 tampoco ha sido un gran año para los que gustan de fiestas y cocteles. Aunque pocas invitaciones han rolado, debemos destacar la Gran Fiesta del Cine Mexicano de lunes por la noche, que por fin reunió a lo más granado de la industria con el glamour en esta ocasión encabezado por… el gran actor mexicano Adal Ramones. Chale. Con todo, fue una fiesta faraónica, y bastante divertida, gracias a la presencia de la Sonora Dinamita, que puso a bailar incluso a los franceses homenajeados.
De lo bueno, escaso pero entrañable. La sublime Mapa de los sonidos de Tokio, de la laureada catalana Isabel Coixet, llegó fuera de competencia y qué bueno, pues de otro modo pudo haber sido acusada por competencia desleal y rudeza innecesaria. Un catalán solterón que vende vinos en Japón se ve involucrado en un suicidio y afectado por la amarga venganza que planea su adolorido suegro.
Destaca el documental Uno, la historia de un gol, que narra las dificultades a las que se enfrentó la selección salvadoreña de futbol en su participación durante el Mundial España 82, al igual que el genial The Moon Inside You, de la eslovaca Diana Fabioanova, que desvela los mitos y supersticiones en torno a la incómoda visita que reciben las mujeres mes con mes.
Como colofón, la historia de un par de cortometrajes que ya ingresaron al baúl de los excelentes proyectos que pocos, si no es que nadie, presenciará. Uno de ellos es del mexicano Julián Robles, se llama Catarsis y cuenta la historia de un pianista cuyas musas se despojan de las telarañas que las ahogan, luego de asistir a un ensayo teatral. El otro es La historia de siempre, del español José Luis Montesinos, que recrea la charla por celular de un hombre con su ex mujer, mientras los otros pasajeros del autobús urbano donde viaja quedan atrapados en los detalles.
Es a grandes rasgos algo de lo sucedido en el “mejor festival de cine” del país cuya clausura es mañana. And the winner is…






